Historia

Historia de la Casa

La Casa de la Mujer es una organización feminista sin fines de lucro que trabaja por la promoción y defensa de los derechos humanos, con énfasis en los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes. Desde una perspectiva feminista, analiza y cuestiona los sistemas de dominación, especialmente el patriarcado que perpetúan la desigualdad y la violencia.

A lo largo de su trayectoria, la organización ha desarrollado acciones integrales orientadas a la prevención de la violencia machista, la atención psicosocial y jurídica a mujeres sobrevivientes, el acceso a la justicia y la incidencia pública para garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y a decidir sobre sus cuerpos.

Desde el año 2024, la Casa de la Mujer ha fortalecido su modelo de atención integral con la incorporación de un servicio de atención en salud, ampliando su capacidad de respuesta mediante servicios médicos, atención en salud sexual y reproductiva y acompañamiento en casos que requieren intervención clínica y médico-legal.

Orígenes y trayectoria

La Casa de la Mujer surge como grupo organizado en la década de 1990, en un contexto de transición democrática en Bolivia tras años de dictaduras militares caracterizadas por la represión, la persecución y la vulneración sistemática de los derechos humanos.

En este escenario, las mujeres asumieron un rol protagónico en la resistencia y en la reconstrucción democrática. Participaron activamente en procesos de movilización social, siendo uno de los hitos más importantes la huelga de hambre liderada por mujeres mineras, que contribuyó al fin del régimen dictatorial y a la recuperación de la democracia.

A partir de estas experiencias, mujeres organizadas en barrios y distritos impulsaron la creación de espacios colectivos para la defensa de sus derechos económicos, sociales y culturales. Surgieron así diversas organizaciones de base que, articuladas, dieron origen a la Casa de la Mujer como un espacio de acción, reflexión y transformación social.

Enfoque y acción política

Desde sus inicios, la Casa de la Mujer se ha consolidado como un espacio feminista autónomo, independiente de partidos políticos, pero profundamente comprometido con la transformación social.

Su accionar se basa en el cuestionamiento de las múltiples formas de opresión que afectan a las mujeres, reconociendo la interrelación entre patriarcado, desigualdades económicas y otras estructuras de poder. En este marco, promueve una agenda que articula la defensa de los derechos de las mujeres con la construcción de una sociedad más justa, equitativa y democrática.

La organización ha contribuido a posicionar en la agenda pública temas clave como la violencia contra las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, y la participación política, formando parte de redes y articulaciones a nivel local, nacional e internacional.

Proyección institucional

Actualmente, la Casa de la Mujer continúa fortaleciendo su modelo de intervención integral, articulando servicios, incidencia y generación de conocimiento para responder de manera efectiva a las necesidades de las mujeres en situación de violencia.

Su Plan Estratégico Institucional orienta las líneas de acción, consolidando un enfoque que combina atención directa, prevención, incidencia política y transformación cultural, con el objetivo de contribuir a la garantía plena de los derechos de las mujeres.