Nace un nuevo proyecto llamado "Familias Centinelas del Amboro" cuyo objetivo es contribuir a la sostenibilidad y conservación del Parque Nacional Amboró, afectada por los cambios climáticos y las nuevas fuentes de ocupación para la población residente.
Estefanía (ficticio) una mujer joven aún, pero denota cansancio en su mirada. Dice: “Vengo porque me han dicho que esta oficina defiende a las mujeres. Estoy cansada de los maltratos de mi marido, llevo más de 23 años viviendo con él, tenemos 2 hijos (22 y 15), siempre he sufrido la violencia de mi marido, (golpes, empujones, palabras que no se pueden repetir, humillaciones, mezquindad del dinero, etc.), además todo el tiempo he tenido que tolerar sus borracheras, he tenido que dormir como si estuviera en una chichería, sobre eso, es o se hace el celoso; no lo sé; lo cierto es que NO ME DEJA VIVIR, NI DORMIR TRANQUILA. Muchas veces llega ebrio a cualquier hora de la noche o madrugada y pobre de mi si no lo espero despierta para abrirle el portón de entrada. El no quiere portar una llave del portón para tenerme pendiente de su llegada y que abra, personalmente, la puerta; si no escucho llegar la movilidad, obligada despierto a las patadas que da a la puerta, ESTO NO ES VIDA PARA NADIE,” dice Estefanía.
Cierto día se apersona la Sra. Rosa (nombre supuesto), muy angustiada, dice: “….hace más de 3 meses he terminado una relación sentimental tortuosa que sostuve con el Sr. NN de la cual nacieron nuestros tres hijos de 10, 6 y 2 años de edad ; pero ocurre que mi ex conviviente no asimila la separación en cualquier momento del día, de la noche o de la madrugada, aparece ebrio me insulta con palabras irreproducibles, hace escándalos públicos, pretende obligarme a dormir con él (tener sexo), me amenaza que no me dejará tranquila nunca, que no tiene miedo a nadie ni a nada, etc. etc., y lo más doloroso es que todas esa agresiones y escándalos son en presencia de nuestros hijos, quienes están muy afectados psicológicamente”.
Este es el caso de una Sra. que pidio ayuda a Casa de la Mujer y se le brindo un lugar en el Refugio y aqui mostramos su agradecimiento por la ayuda recibida.
“Quisiera morir en este preciso instante” decía Ana (nombre ficticio). Con lágrimas en los ojos enrojecidos de tanto llorar, Ana empieza a sacar del corazón su dolor.