Casa De La Mujer
Militarizarán a Santa Cruz
Militarizaran Santa Cruz-Bolivia
Nada que venga de este gobierno eventual sorprende, la gente aún, tiene en su retina las imágenes de los muertos de Senkata y Sacaba, personas que cayeron con balas de uso militar, apuntando contra la humanidad de manifestantes opositores al golpe de Estado, el cual impuso a la señora Jeanine Añez, como presidenta eventual o interina. Instituciones y personas defensoras de los derechos humanos, informaron que durante las confrontaciones políticas entre defensores y detractores del proceso electoral, 30 personas fallecieron, 27 de ellas fueron abatidas mientras se reprimían las manifestaciones ciudadanas, en contra del interinato en el gobierno nacional.
Luego el ingreso de la presidenta transitoria a la Asamblea Legislativa Plurinacional, portando una biblia más grande que su cabeza, con intenciones de intimidar a las y los herejes quienes se atrevan a desobedecer sus órdenes, la cruz y la biblia ratificaban el poder ilimitado que se disponía a desplegar, sin importar el costo, usando métodos que no dejan de amenazar la menguada tranquilidad de las y los bolivianos.
La pandemia les llegó “como anillo al dedo” resultó lo más conveniente para sus aspiraciones de permanecer en el poder, homogéneamente, declararon la cuarentena y la emergencia sanitaria a un país tan diverso, con comunidades y gente con tantas necesidades insatisfechas, que aunque lo deseen, no pueden quedarse en casa, sería como resignarse a ver morir lentamente, a sus hijos por inanición.
Ahora, sobre mojado llovido, dice el refrán para dimensionar la gravedad de una situación concreta, pues eso, es lo que acaba de anunciar el ministro de desarrollo productivo (con minúscula) Wilfredo Rojo, cuando dijo: “los ciudadanos en tiempos de guerra solo obedecen” justificando la medida de militarización de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, desde el próximo martes 14 de abril del 2020.
¿Qué está pasando por la mente de estas autoridades? probablemente, conocen su deslegitimidad y sienten que deben dar una vuelta más, a la tuerca, antes que la desobediencia ciudadana descubra la ineptitud y el fracaso de sus medidas. Nadie se aventuraría a negar la importancia de cumplir a cabalidad las medidas de prevención y protección sanitaria frente a una pandemia, tampoco nadie está dispuesto a quedarse tranquila, mientras los hijos piden pan y leche, por lo mismo, las medidas preventivas deben contemplar el efecto diferenciado que producen, según la población y sus características socioeconómicas.
Militarizar es propio de las dictaduras, se recurre a esta medida cuando el gobierno comprende que no tiene posibilidades de dialogo con la población, cabe preguntarnos: si este gobierno perdió o nunca contó con el respaldo y la credibilidad de sus gobernados? Por qué no pensar en otras formas imaginativas donde la población asume de manera corresponsable la prevención y el cuidado de sus familias, su barrio o comunidad.
La militarización produce miedo, pero felizmente, este sentimiento, no es eterno y la esperanza de días mejores, ha sostenido a lo largo del tiempo, el espíritu creativo de la gente para prevenir, proteger a su familia del mal, pero también para encontrar salidas solidarias a las crisis.
Santa Cruz, 10 de abril, 2020
Los pobres espantan
El gobierno no pierde oportunidad para demostrar su desprecio hacia los pobres, sus métodos de intimidación, el abuso de poder de los uniformados, las constantes amenazas de encarcelamiento para quien se atreva a desobedecer, ratifican su incapacidad para gobernar, desde el respeto a todas las diversidades existentes en este Estado Laico y Plurinacional, donde no es posible ocultar las distintas clases sociales, las comunidades y pueblos indígenas, las desigualdades entre los géneros, la negación de las diversidades sexuales, en fin, toda la diversidad que nos habita y que el gobierno interino y sus sacristanes niegan porque solo ven el país, con su ojo derecho.
Decretar drásticamente el cierre del territorio nacional, dejando a un grupo de 300 personas varadas en la frontera con Chile, sin importar si son mujeres embarazadas, personas de la tercera edad, niñas y niños a las puertas del país, representa una violación a los Derechos Universales, al Pacto Mundial por los Derechos de las Personas Migrantes y a la CPE, el mandato de que “nadie entra y nadie sale” se desmorona cuando se organizan vuelos internacionales para evacuar a turistas de distintas nacionalidades “vuelos humanitarios” o el último ingreso de Ecojet con 36 bolivianos a bordo, en otro “vuelo dizque humanitario” mientras se abandona a los pobres quienes no tienen cómo costearse el bendito vuelo humanitario.
Por último y para justificar su grosería, el gobierno interino acusa a las y los bolivianos varados en la frontera, de masistas. Ser pobre, lamentablemente, es un delito en este país y en muchos lugares del mundo, pero tener una ideología ¿desde cuándo es un delito?
El Estado no puede abandonar a la gente a la intemperie, sin comida, sin condiciones mínimas que los mantengan alejados del coronavirus, no puede negar su rol de garante de los derechos de las y los bolivianos, la gente varada en la frontera no le pide favores, solo le recuerda hacer lo que corresponde, asegurar el ejercicio pleno de sus derechos y para el caso concreto, véase la CPE, art. 21, inciso 7 y art. 22.
Nadie puede cerrar los ojos ante el drama de la personas que permanecen a las puertas del país, es la misma figura y angustia que viven las mujeres, quienes duermen junto a la puerta de sus casas, sin poder entrar porque hay “alguien” que así lo determinó, violando sus derechos y condenándolas a sufrir cualquier atropello o humillación. Seguiremos indiferentes ante estos delitos, podremos revertir la situación?
Las declaraciones y actitudes de las autoridades son propias de una dictadura que no se avergüenza en demostrar sus métodos represivos con clara intencionalidad de paralizar a todos los movimientos sociales, cuestionadores de sus formas de construir hegemonía y hacerse de los poderes políticos y económicos de este Estado que reivindicamos, Nuestro Estado Laico y Plurinacional.
Casa de la Mujer
Como para estar en casa
Cómo para estar en casa
Mientras más deseo que el estar en casa me lleve a un estado de quietud, más deseo estar afuera, salir a las calles, mirar a la gente que transita en silencio y abrazar a centenares de personas quienes con la mirada perdida, deambulan entre el sueño de conseguir el “pan de cada día” y la pesadilla de regresar a sus casas con las manos vacías: “cerrado hasta que pase la pandemia”
¿Qué sabe la gente sencilla de pandemia? De acuerdo, son necesarias las acciones encaminadas a explicar la enfermedad y cuándo, ésta, se vuelve en una pandemia, pero más allá de las informaciones y muy cerca nuestro, está la vida de la gente, con sus necesidades básicas insatisfechas, debatiéndose entre comprar una mascarilla, un kilo de arroz o un poco de pan, nunca antes vimos cómo las enfermedades se vinculan con las condiciones socio-económicas, con las desigualdades en razón del género; la cuarentena puso al descubierto las opresiones que condenan a las mujeres, 3 feminicidios , en lo que va del encierro.
Aunque se han puesto en marcha algunos mecanismos de auxilio, nada libra a una mujer de la violencia, llegar al lugar de los hechos para proteger a quien denuncia y aplicar la sanción que la ley señala para el agresor, toma tiempo, momentos en los cuales las mujeres solo piensan en los hijos, intuyen que con sus silencios, mitigarán la furia de sus verdugos y desisten de la denuncia, colocándose en una zona de alto riesgo.
En medio de este caos de inseguridad para las mujeres, hay instituciones que desobedeciendo el “quédate en casa las 24 horas del día” buscan sororamente dar una mano amiga a las mujeres quienes viven en medio de la violencia. Casa de la Mujer en condiciones de desventaja, con un equipo reducido de profesionales, sin equipamiento, buscando resultados efectivos, apostando a una protección integral de las víctimas de la violencia en razón de su género, coordina con otras instituciones estatales, pero los esfuerzos son insuficientes para cuidar la vida de las adolescentes, niñas y mujeres, se requiere mucho más que una declaración o una buena intención.
Así como se dictan medidas rigurosas contra el coronavirus, también deben dictarse medidas de protección integral para las víctimas del machismo y de reparación de los daños ocasionados en las mujeres quienes padecen la violencia machista, se requieren equipos y transporte listos para auxiliar, consolar y salvarla vida de las mujeres y las niñas, además de sanciones rigurosas para quienes se niegan a cumplir la ley y prestar la ayuda humanitaria requerida.
06/ 04/2020
Casa de la Mujer
¿Quién atiende a las mujeres y niñas, en tiempos del COVID 19?
¿Quién atiende a las mujeres en tiempos del COVID 19?
“Tengo 4 hijos, una adolescente y 3 menores, convivimos con mi marido, en dos cuartos que son insuficientes para los 6, lo peor es que con la cuarentena, estamos todos encerrados, no podemos salir, los víveres se han acabado, mi niña pequeña quiere leche y está tosiendo, me pregunto ¿dónde la llevo? Mi marido aburrido, de mal carácter no solo amenaza, me golpea y me insulta delante de los niños, ellos lloran y por eso, también les golpea” (Testimonio de mujer de 35 años).
“Caminé mucho y cuando llegué a la FELCV, no me quisieron atender, dijeron que estaban ocupados con el coronavirus, llorando les explique, que antes del coronavirus, mi vida corría peligro por la violencia machista de mi pareja” (Testimonio de mujer 29 años).
“Licenciada, por favor atiendan nuestras necesidades ya no sabemos qué hacer para dar de comer a los niños, dicen que la presidenta dará unos canastones ¿cómo hacemos para recibirlos?” (Testimonio de mujer 47 años).
Primer caso, denuncias suaves que ilustran los riesgos de las mujeres atrapadas en el encierro obligado, debido al mortal virus del COVID-19. Situación que nos interpela para no olvidar a las mujeres, niñas y adolescentes quienes experimentan el temor a ser agredidas física y/o sexualmente, por la inseguridad que produce la actual crisis. La cuarentena y la declaración de emergencia sanitaria, han intensificado el riesgo de la violencia machista y patriarcal. Por otro lado, los sistemas de salud se muestran insuficientes, sin condiciones, ni experiencias para enfrentar, en situaciones de crisis, las emergencias y menos al coronavirus.
Segundo caso, la eterna naturalización de la violencia cometida contra los cuerpos de las mujeres, por las instituciones que tienen el mandato legal de prestar toda su atención para brindar auxilio inmediato y protección a las víctimas de la violencia machista. Vemos en los medios a los uniformados descargando su furia contra algunos transeúntes, quienes caminan por las calles, quien sabe con qué motivos o urgencias ¿qué está pasando con la FELCV que no cumple la misión para la cual fue creada?: prevenir la violencia, prestar atención de calidad y según el debido proceso, a las víctimas de la violencia machista.
Tercer caso, la pobreza, el 70 % de la población que vive con economías diarias no concuerda con la medida de restricción de quedarse en casa, ésta, produce estrés y angustia ante la inminente pérdida de ingresos y el no saber cómo alimentar a la familia, tal ha ocurrido en Riberalta, Beni, donde la población salió a las calles -en un cacerolazo- exigiendo la flexibilización de las medidas de permanecer en casa, para continuar generando los ingresos que garantizan la comida a los suyos.
Lo vergonzoso del episodio en Riberalta, es la respuesta de las autoridades quienes en lugar de resguardar los derechos de las personas movilizadas, contestaron con agresividad e incomprensión, arremetieron con fuerza contra una población hambrienta y desesperada, lo peor del caso, es la determinación de la Fiscal de Distrito del Beni, Mirtha Mejía, quien aseguró públicamente, que se emitió mandamiento de aprehensión contra seis moto taxistas “supuestos” responsables de la protesta riberalteña, quienes tienen el estigma de la pobreza y cometieron el delito de ser pobres, de tener familias hambrientas y estar al lado de su clase.
Estas personas sólo demandaban el cumplimiento de los compromisos públicos de la presidenta, quien aseguró velar por la seguridad de las mujeres y las familias; sepa señora presidenta que la seguridad empieza por el cumplimiento del derecho básico a la alimentación, sepa usted que ante los excesos cometidos por sus ministros que rayan en el autoritarismo propio de las dictaduras, estamos vigilantes y nos mantendremos del lado de las y los necesitados.
Los testimonios son parte de una serie de reclamos que diariamente llegan a Casa de la Mujer.
02 de abril del 2020
Quédate en casa, mientras se domestica a la gente
En tus 25 años
La pobreza, las mujeres y el coronavirus.
Laicismo y feminismo, algunas ideas para desafiarnos
ALGUNAS IDEAS PARA DESAFIARNOS
Miriam Suárez Vargas
Marzo 2020
Desde hace muchos años, después de conocer y luchar con otras militancias, me declaré feminista, entendí el feminismo, como esa relación entre el pensamiento político y la acción en contra de los sistemas de dominación y opresión, y, de eso, las mujeres de Santa Cruz y el mundo, tenemos mucho que revelar, después de la invisibilización y negación que las religiones y el Estado colonial impusieron sobre las mujeres.
En este sentido, hablar de un Estado Laico, más allá de la separación de las iglesias del Estado, es para todas las mujeres una condición para la liberación, lo mismo que podríamos decir del Estado Plurinacional, que rompe con la concepción del Estado-nación: monoétnico, unitario y homogéneo, el cual históricamente negó la existencia de lo plural y distinto que habitaba y habita milenariamente estas tierras, me refiero a los pueblos indígenas y naciones originarias.
Tanto el Estado colonial como el Estado nación, forjaron una sociedad negadora de lo que es y lo que contiene, Estados ambos que respondían a un modelo de sociedad jerárquica, elitista y racista, pero también, a una manera de ser y cuya medida era (es) el hombre, y no cualquier hombre, sino, el blanco occidental, poseedor de bienes con estatus de poder y mando, es decir, en una palabra, un patriarca! por eso, el Estado Plurinacional, constituye un quiebre histórico profundo de naturaleza epistémica con esa concepción de Estado.
Declararse feminista es un desafío, declararse laica es mucho más, implica atacar la médula central sobre la cual se sostiene el Estado Patriarcal, si el Estado Plurinacional nos invita a reconocer lo pluriverso, el Estado Laico nos invita a pensar más allá del mito fundacional del pensamiento occidental y nos convoca a desmontarlo, es decir, nos obliga a viajar en el tiempo largo, en la memoria histórica colonial para cuestionar los contenidos bíblicos del génesis que condenan a la mujer a vivir y a parir con dolor, y la sitúan como una extensión de la costilla del hombre. Dicha narrativa legitima la violencia en razón del género e inaugura el paradigma de la dominación, no sólo a las mujeres, sino, a la naturaleza.
Por tanto plantear o defender el Estado Laico equivale a decir, desde el feminismo, que las mujeres nos somos costilla de nadie, rechazamos ese relato que nos condena a vivir bajo el ala del patriarca, pero que también, condena a la naturaleza (hoy diríamos Pachamama) a ser sujeto de la dominación patriarcal.
A la luz de estos planteamientos y precisando el marco de estas dos ideas: laicidad y plurinacionalidad, ratifico que el Estado Laico más allá de la separación entre la iglesia y el Estado, es el desplazamiento de un poder constituido del ámbito estatal, en este caso, del poder eclesial, el cual refuerza, reproduce y recicla el sistema patriarcal, afectando la vida de las personas, condenadas a vivir en un marco de prohibiciones, de manera particular, las mujeres, sometiéndonos a un sistema de dominación y subordinación. Por esta razón, la defensa de un Estado Laico implica la superación de la ideología patriarcal y de los privilegios de las iglesias.
Mientras que el Estado colonial reproductor de las dominaciones heredadas desde los tiempos de la colonia española, tiempo aquel de conquistas y sometimientos instituidos bajo el supuesto de una superioridad occidental y anuladora (negadora) de las civilizaciones pre-existentes a la colonia, convirtiéndolas en salvajes y vaciando toda su humanidad para justificar el proyecto colonizador, un sistema que se apropió del trabajo ajeno, realizó un estricto control del cuerpo femenino y despojó la riqueza social del ámbito comunal expoliando bienes, recursos y cuerpos de esas comunidades pre- existentes a su llegada.
Al controlar los cuerpos de las mujeres, el Estado colonial las convirtió en objetos, pretendiendo anular y silenciar el derecho a ser sujetas de su propia historia, sin embargo, aunque hay pocos textos que narran la participación de las mujeres en las luchas de la resistencia colonial, éstos demuestran que siempre hubo mujeres quienes se opusieron a la dominación, y, más allá de esa relación de poder, se opusieron al universalismo de lo occidental, como único modo de vida en sociedad.
Lo que quiero compartir con ustedes, es ese fatal encuentro entre la iglesia y el Estado colonial, fatal para todos, pero de modo particularísimo para las mujeres quienes fueron presas de la crueldad, la persecución y la tortura que en nombre de Dios y la Santa Biblia, se infligió a sus cuerpos y a sus prácticas, una iglesia que tenía igual o más poder que el mismo Estado.
Quiero sostener que ambos sistemas: Estado e iglesia, se retroalimentaban, se necesitaban para mantener atemorizadas a las personas, disciplinarlas, entre lo que consideraban el bien y el mal, manteniéndolas así bajo formas de dominación a titulo de la fe. Si es cuestión de fe quien puede cuestionar…
Por eso es importante preguntarnos, cuál es la importancia de hablar del Estado Laico y el Estado Plurinacional, cuál es lo central que comparten ambos planteamientos?
Ambos rompen con el paradigma de la dominación patriarcal justificada simbólicamente por la iglesia. Iglesia que condena a las mujeres al dominio del hombre y a la naturaleza, al dominio del proyecto de sociedad moderna colonial occidental, mientras que el Estado Plurinacional rompe con la dominación colonial basado en las diferencias, sometiendo al otro distinto, se apropia de su trabajo, de sus riquezas, de sus cuerpos.
Para nosotras las feministas, el Estado Laico y el Estado Plurinacional son importantes porque contribuyen a ampliar el horizonte político en perspectiva de la emancipación de todos los movimientos de resistencia, de lucha y sobre todo, de las mujeres.
Nos toca a nosotras, mujeres, lesbianas, transexuales, gays, indígenas y otros movimientos interesados en las transformaciones liberadoras, empuñar todos nuestros esfuerzos para convertirnos en fuerzas constituyentes de una sociedad con justicia social, de género y ambiental, razón que nos inspira y motiva nuestros sueños y desvelos. La actual coyuntura nacional y global, caracterizada por una profunda crisis multidimensional, particularmente, climática y civilizatoria debe convocarnos a la articulación y las alianzas en torno a la defensa del Estado Laico y Plurinacional como ideas estructuradoras de un nuevo amanecer.
Nuestras acciones deberán encaminarse a potenciar un nuevo poder que destituya el pensamiento hegemónico occidental, que cuestione y desestructure su proyecto modernizador y sus modelos de desarrollo.
Necesitamos de un Estado Laico como la condición que permite la libertad de conciencia para pensar y creer autónomamente, sin presiones, ni tutelas de ninguna clase, necesitamos del Estado Plurinacional para reconocer a todas, todos y todes los sujetes para desmontar este sistema capitalista moderno colonial que impone un pensamiento único y por tanto, una comprensión y organización del mundo homogenizante. Necesitamos de ambos, Estado Laico y Plurinacional para colocar en perspectiva liberadora la desmasculinización del mundo y la emancipación de todes les silenciados, incluidos la madre tierra que nos permite la vida.
Finalmente, el laicismo y el feminismo se potencian mutuamente y la exigencia de igualdad para todas las personas y los pueblos es una aspiración emancipadora que ya no puede tardar más.
#CasaDeLaMujer
Cuarentena y mujeres
Casa de la Mujer:
Santa Cruz, marzo del 2020
La cuarentena y las mujeres
El caos generado por la presencia del COVID-19 y las contradictorias medidas dictadas por los distintos niveles del gobierno, evidencian, una vez más, la brecha profunda que hay entre los gobernantes y la población femenina. La “cuarentena” se instruye en total desconocimiento de la realidad de las mujeres, quienes con su trabajo diario, de vendedoras o trabajadoras eventuales, garantizan la vida en sus familias.
Si los 21 días de terror declarado por los comiteístas, en nombre de la santa biblia y el mismito Dios, dejó a las adolescentes, jóvenes y mujeres en la total indefensión. La cuarentena replica el abandono, las mujeres encerradas en sus casas, corren mayores riesgos de ser presa de la furia machista que utilizará todos los mecanismos de dominio, sometimiento y control de sus cuerpos para castigar cualquier intención de pensar o actuar autónomamente.
La violencia es también institucional cuando las mujeres no tienen dónde acudir en busca de auxilio inmediato y protección, la presidenta Añez y la presidenta del Concejo Municipal, siendo mujeres, aún no han dicho cómo se evitará la violencia en razón del género, cuáles son las medidas que se adoptaran en resguardo y protección de las mujeres y sus hijas/os, quienes viven en situación de violencia, no instruyeron a la FELCV y las instituciones públicas de atención a las mujeres, se mantengan abiertas al servicio de quien las necesite.
Ser mujer no garantiza pensar y actuar a favor de las mujeres, la invisibilización y negación de los derechos de las mujeres gremialistas y/o cuentapropistas que hacen estas dos señoras, en función pública, refuerza la creencia de que las mujeres pobres no tiene derechos.
Por una cuarentena sin violencias, denuncie a la institución que cerró sus puertas, negando su ayuda a quien la necesite.
Mi experiencia de voluntariado en casa de la mujer
Experiencia de la pasante Hammou Mériam, psicóloga social e intercultural belga, en la Casa de la Mujer:
Observaciones al funcionamiento de la Casa de la Mujer:
El objetivo de la Casa le Mujer es garantizar una vida libre y sin violencia a todas las víctimas de la violencia de género (mujeres, niños y niñas y la comunidad LGBTQI+), pero también acompañarlas y asistirlas en sus procesos de denuncia y garantizarles un seguimiento social, psicológico y jurídico. Por lo tanto, la asociación está compuesta por actores/as multidisciplinarios/as, a saber: dos abogadas, dos psicólogas, una trabajadora social,una administradora, una contadora y dos comunicadores y la directora Miriam Suárez que tiene una formación en comunicación.
La gestión de la Casa de la Mujer se realiza a través de la participación organizada de todos estos miembros. Las víctimas son acogidas en primer lugar por la trabajadora social que hace un balance de la situación con ellas. Su función es elaborar un perfil de la víctima, los motivos de su llegada y recopilar información social, económica y cultural que pueda ayudar a comprender los problemas con los cuales se enfrenta la víctima. La trabajadora social concertará entonces, una cita con uno, de las psicólogas. Aparte que la mayoría de las víctimas de la violencia han experimentado un evento traumático, el papel de la psicóloga es proporcionar un ambiente tranquilizador y escuchar atentamente sus testimonios. La primera sesión se centra generalmente en la preparación del proceso de denuncia y en alentar a la víctima a denunciar la violencia. Si la víctima acepta presentar una denuncia contra su agresor, esta sesión psicológica, es seguida directamente por una cita con una de las abogadas. El papel de la abogada será reunir el testimonio y todas las pruebas necesarias para iniciar una denuncia judicial.
Además, la Casa de la Mujer tiene un refugio que es administrado por un miembro del personal, Marvin, quien es responsable del refugio, la cocina y el mantenimiento de los locales. Este lugar consiste en un dormitorio con aproximadamente 10 camas, un baño y una cocina compartida, para asegurar que las mujeres y los niños que son víctimas de la violencia doméstica o que están en riesgo de violencia en sus hogares, puedan permanecer allí durante algún tiempo antes de que se encuentre una solución a largo plazo.
La Casa de la Mujer se ocupa de una amplia gama de cuestiones relacionadas con la violencia de género. En efecto, los problemas de violencia de género no se limitan a la violencia doméstica más común, sino que también se refieren a la trata de niños y mujeres (tráfico sexual, económico, de órganos, etc.), la violencia contra la orientación sexual o la identidad de género, los delitos contra el género (violencia física hasta el asesinato), la prostitución, el aborto y toda otra violencia enumerada en la Ley 348, de Bolivia. Esta ley incluye 16 tipos de violencia de género. Por ello, la Casa de la Mujer organiza su actividad en torno a 3 proyectos principales, cada uno de estos liderado por una de las integrantes de la asociación, con el fin de dividir el trabajo de forma eficiente. De esta manera, cada proyecto puede ser trabajado por separado y de manera especializada para satisfacer las necesidades de todos los problemas encontrados alrededor de algún tipo de violencia. Por lo tanto, se organizan de la siguiente manera:
- La lucha por la igualdad de género para las mujeres y las comunidades LGTBQI+ se centra en el acompañamiento psicológico de las víctimas de la violencia de género, el apoyo en sus procesos de denuncia y la sensibilización familiar contra la discriminación de género. Este componente está bajo la responsabilidad de Fabiola Rojas, psicóloga social y también mi supervisora de capacitación.
- Lucha contra la trata de niños y mujeres que se refiere principalmente a cuestiones de prostitución y tráfico comercial, hechos en les cuales los niños y las mujeres son víctimas. Este proyecto está presidido por Verónica Soliz, psicóloga comunitaria y psicoanalista.
- Lucha por los Derechos Reproductivos y Sexuales que se centra en los temas de abortos, asesinatos conyugales, violaciones, todo tipo de crímenes contra el género y los derechos reproductivos. Este proyecto está bajo la dirección de Ana Paula García, abogada.
De este modo, además de desempeñar sus funciones profesionales como psicólogos o abogados, cada directora de proyecto es también responsable de coordinar las actividades de sensibilización, comunicación, apoyo a las víctimas y eventos (conferencias, reuniones, debates, marchas, etc.) relacionados con su proyecto. Las actividades de sensibilización, comunicación y prevención también están centralizadas a través de la radio ‘Alternativa’ perteneciente a la Casa de la Mujer. La asociación posee un estudio de radio que transmite en la región de Santa Cruz en Bolivia. Cada responsable de proyecto puede hacer intervenciones solo, con otros miembros de la Casa de la Mujer o también con los huéspedes (otras asociaciones, víctimas, voluntarios, ...). El resto del tiempo la radio Alternativa está gestionada por el único miembro masculino de la Casa de la Mujer, Osvaldo Hurtado, comunicador, emite música feminista comprometida, eslóganes de sensibilización, anuncios contra el sexismo, ...
A través de la descripción de mi lugar de prácticas, también puedo testimoniar la dificultad de gestionar un gran número de asuntos, en una asociación que no es tan grande y no tiene muchos miembros oficiales. La mayoría de las integrantes de la Casa de la Mujer trabajan más de 40 horas a la semana; las demandas de las mujeres son muy numerosas. La asociación no tiene los medios para emplear a nuevos miembros y depende en parte, de voluntarios para cumplir con su trabajo.
Actividad psicológica:
Realicé entrevistas terapéuticas con las víctimas, acompañadas por Fabiola o Verónica. Se tratò de entrevistas individuales, centradas en el proceso de salida del círculo de la violencia. En un gran número de casos, la violencia sufrida se repite a lo largo del tiempo. Las mujeres que vienen a Casa de la Mujer han experimentado una violencia prolongada y su decisión de buscar ayuda está a menudo, ligada a un acontecimiento violento muy pronunciado que les permitió salir del círculo de la violencia por un tiempo y acumular la fuerza para buscar ayuda. Este logro no es suficiente para salir de un círculo vicioso que duró varios meses, años para algunas. Por ello, el trabajo terapéutico es necesario para permitir a las mujeres reconstruirse y salir del control de sus agresores. Este es el patrón típico de lo que la mayoría de estas mujeres experimentan:
Además, a petición de Verónica Soliz, me tuve la oportunidad de elaborar una guía para la realización de sesiones terapéuticas y de recopilar materiales para ser utilizados en las sesiones psicoterapéuticas con mujeres víctimas de violencia. Durante mi investigación, las terapias de grupo emergieron como las terapias más efectivas en el caso de la violencia de género. Sin embargo, la petición de Verónica Soliz se centró en una guía de terapia individual.
Le pregunté a Verónica ¿por qué la Casa de la Mujer no hace terapia de grupo? La respuesta se refería al presupuesto y a la dificultad de establecer terapias de grupo cuando las actividades de atención primaria como el proceso de denuncia, el acompañamiento de la víctima en su denuncia y la seguridad de la víctima ya ocupan una gran parte de la agenda. Si se introducen terapias de grupo, entonces, las actividades de prevención, que también juegan un papel importante en la Casa de la Mujer, tendrían que ser abandonadas. Situación que bien podría resolverse con mas personal, por consiguiente, con un mejor presupuesto.
No obstante, la Casa de la Mujer organiza cursos de capacitación para Promotoras Comunitarias, son mujeres víctimas de la violencia de género. Este título simbólico en América Latina, se refiere a la capacidad de ayudar a otras mujeres en situaciones de violencia, mediante el aprendizaje de los procesos legales y sociales que permiten llevar a cabo el proceso de denuncia. Fabiola, en colaboración con voluntarios, ha puesto en marcha un curso de formación accesible a todas las mujeres que lo deseen, con el fin de adquirir el título de Promotora Comunitaria y así poder orientar y ayudar a otras mujeres en situación de violencia. También tuve la oportunidad de participar en los procesos de capacitación con ellas, e incluso de realizar parte de la capacitación después. Estas capacitaciones se realizan en grupos y se organizan de acuerdo a las regiones donde viven las mujeres víctimas de la violencia. Como resultado, el grupo es estable y el aprendizaje se realiza a través de actividades de grupo. Parte de las actividades también se dedican a la prevención y sensibilización de la violencia de género. Por lo tanto, las mujeres tienen la oportunidad de compartir sus propias historias con el grupo o en público, si las condiciones, así lo consienten.
Por lo tanto, estos cursos de capacitación para promotores comunitarios tienen un doble efecto positivo. Por un lado, pueden tener los efectos beneficiosos que se encuentran en las terapias de grupo a través del intercambio mutuo de sus experiencias de convivencia. Por otro lado, también permiten la valorización de la autoestima y el empoderamiento a través de la acción positiva para combatir la violencia y el aprendizaje de herramientas para ayudar a otras mujeres. Gray y Wegner (2009) definieron en su teoría sobre la Tipificación Moral, las identidades de los pacientes negativos y de los agentes positivos, los primeros son receptores del mal, víctimas y los segundos son donantes del bien. Asimismo, a través de la formación de promotores comunitarios, las mujeres tienen la oportunidad de redefinirse. Pasan de ser víctimas, receptoras de violencia y receptoras pasivas, a ser agentes positivas ayudando a otras mujeres a salir del círculo de la violencia a través de su aprendizaje. El estado de víctima les devuelve una sensación de pérdida de control, poder y vulnerabilidad. Sin embargo, a través de su redefinición como agentes positivos, pueden evitar la negatividad asociada a la identidad de víctima y revalorizarse, recuperando la autonomía y el poder.
Sin embargo, aunque la capacitación de Promotoras Comunitarias puede tener los efectos beneficiosos de la terapia de grupo, es un servicio que se ofrece a las mujeres que lo solicitan y la mayoría, son mujeres que han salido con éxito del círculo de la violencia. Por lo tanto, sería realmente interesante hacer terapias de grupo, disponibles para todas las mujeres que vienen a la Casa de la Mujer por asuntos de violencia de género.
Entonces, es necesario obtener un financiamiento más importante que permita a las trabajadoras de la Casa de la Mujer, poner en marcha nuevas actividades esenciales para el desarrollo de las mujeres víctimas de violencias. Y, por otro lado, dar a esta asociación la oportunidad de contratar a otras mujeres trabajadoras para responder a las importantes y consecuentes demandas que recibe la Casa de la Mujer.
Experiencia personal:
Mi experiencia en Casa de la Mujer me ha permitido trabajar con mujeres que dedican sus vidas a la lucha contra la violencia de género. He podido ver, a través de sus trabajos de todo el equipo, que no sólo están llevando a cabo sus deberes profesionales, sino que están llevando a cabo, el trabajo de una vida entera, un trabajo que realmente les importa.
Además de sus grandes implicaciones con las beneficiarias de sus labores, los resultados de este trabajo son realmente consecuentes, en las vidas de las mujeres quienes vienen a la Casa de la Mujer. Tuve la oportunidad de hablar con las mujeres de la Guardia durante su formacion de Promotoras Comunitarias. Estas mujeres expresan el deseo de crear una Casa de la Mujer en su pueblo. En mi opinión, esto es una prueba que la Casa de la Mujer no sólo les ha permitido mejorar sus condiciones y salir de la violencia que han sufrido, sino sobre todo, les ha dado el deseo de hacer el mismo trabajo con otras mujeres víctimas de la violencia de género.
Creo que soy muy afortunada de haber tenido la oportunidad de trabajar en esta asociación y con un equipo a través del cual pude ver una voluntad sincera de ayudar a las mujeres y a las personas que son víctimas de la violencia de género, pero también una voluntad de cambiar las condiciones políticas, sociales y económicas de todas las personas en riesgo de vivir la violencia de género en Bolivia.
La diversidad de las acciones llevadas a cabo en esta asociación refleja la riqueza de las ambiciones de la Casa de la Mujer. Es un lugar donde el trabajo está bien organizado, entre la asistencia a las víctimas, la prevención, la sensibilización y la organización de actividades para su público objetivo. Es una asociación que logra ser completa en su trabajo, a pesar de todas las dificultades financieras. Sobre todo, es un lugar donde he aprendido mucho. Recomiendo a cualquier persona que quiera tener experiencia en la lucha por la igualdad de género que venga a trabajar por un tiempo como voluntario en la Casa de la Mujer. Sin embargo, es importante tener en cuenta que es un trabajo que requiere compromiso y rigor, dada la cantidad de trabajo que se requiere para dirigir la asociación.