Casa De La Mujer

Casa De La Mujer

NO A LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL DE LA GENDARMERIA
 
A los gendarmes de la alcaldía les cuesta entender que la gente no morirá exclusivamente, por el CORONAVIRUS, que hay otros virus más letales que están atacando a las mujeres, las niñas y las adolescentes: la violencia en todas sus manifestaciones, y que ellos son ejecutores de situaciones de crueldad y tortura que podrían ser evitadas para disminuir el dolor de las mujeres madres solteras. 
Otra vez tenemos que salir con informaciones poco gratas, las autoridades locales no entienden los impactos diferenciados de las medidas sanitarias debido al COVID 19, nos referimos a las mujeres, las niñas, adolescentes y jóvenes que soportan el encierro obligado y la ausencia de recursos para alimentarse. Las medidas desproporcionadas originan hambre, desprotección y otras necesidades que deben ser satisfechas, y son las mujeres, madres quienes se movilizan para no dejar de alimentar a sus hijos.
A la Casa de la Mujer, llegan las mujeres (valga la redundancia) en busca de apoyo, protección y ayuda que puede ser psicológica, legal y alimenticia, ésta última, ha generado la búsqueda de apoyos que permitan la compra y suministro de alimentos para algunas mujeres y sus familias quienes pasaban situaciones de hambre; y no es una entrega asistencialista o de sustitución al Estado, todo lo contrario, es una actitud de irreverencia al “quédate en casa” a esperar la muerte por inanición.
Pero no es eso lo que hoy nos ocupa, resulta que a una señora madre soltera quien sufre la violencia machista, acaba de soportar la violencia institucional de parte de los gendarmes de la alcaldía, quienes en un acto de prepotencia y autoritarismo, le arrebataron su único medio de sustentar a sus hijos, un carrito para vender quinua, en las puertas de la Casa de la Mujer.
Ante los abusos de la gendarmería, cerremos filas y denunciaremos la indolencia de gente que desconoce el crujir de los estómagos vacios y el llanto de los hij@s por un pan y un vaso de leche que casi siempre es un té.
Basta de injusticias, devuelvan los medios de sobrevivencia a las mujeres pobres.
Solidaridad y respeto con las mujeres vendedoras ambulantes!!!!!
No a la violencia institucional!!!!!
 
Casa de la Mujer
 
Junio-2020 

La Organización Indígena Paikoneka de San Javier (CIP-SJ) y la Organización de Mujeres Indígenas Paikonekas (OMIP-SJ) junto a sus 60 comunidades afiliadas, se declaran en estado de emergencia y alerta permanente debido a la amenaza del alcalde de San Javier, Armando Barbery Landivar, quien en una actitud de abuso de autoridad y en franca muestra de discriminación a las comunidades indígenas del municipio, pretende asaltar una propiedad de los Paikonekas: el Centro Pre-natal para las Comunidades Indígenas de San Javier, construido con fondos de la UPRE, durante la gestión del anterior gobierno. La autoridad municipal, pretextando contribuir al combate del COVID-19, decidió tomar de manera inconsulta el Centro Pre-natal y convertirlo en un hospital para enfermos del COVID 19 portando unos títulos de propiedad municipal del terreno, papeles que se sobreponen a los títulos de propiedad de los indígenas, con ello la autoridad atropella los derechos legales reconocidos por la institucionalidad vigente y amparados en la CPE. Esta actitud demuestra una violación flagrante a las leyes que rigen su propio desempeño como autoridad municipal y una total falta de respeto a la dignidad de las comunidades Paikonekas. Las mujeres de las comunidades de San Javier y sus organizaciones lanzan un grito desesperado a la solidaridad con los pueblos y particularmente con las mujeres indígenas, para que sea escuchado en Bolivia y el mundo, impidiendo este asalto que desconoce los derechos de los pueblos indígenas, viola el Convenio 169 de la OIT y atenta contra la vida de las mujeres quienes con barriga a cuestas y otro pequeño tomado de la mano, caminan largas horas desde sus comunidades para llegar al pueblo donde se encuentra el ginecólogo, quien muchas veces, le dice “regrese mañana” cosa imposible para ellas, debido a las largas distancias, la precariedad que les restringe la posibilidad de pagar dos veces el transporte y la realidad de estar solas en sus casas. Cabe recordar que la Central Indígena Paikoneka, muchas veces sufrió amenazas de toma por parte de los poderes locales, llegando incluso hacer incendiadas sus instalaciones como una forma de escarnio para quienes levantaron cabeza luchando por su territorio y para doblegar la resistencia de las comunidades indígenas, ante la negación de sus derechos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales; ahora don Armando Barbery Landivar, encontró el argumento deseado: combatir el coronavirus en la casa de los indígenas y su Centro Pre-natral. El tema es sensible, nadie puede oponerse a un intención de defensa de la vida en contexto de pandemia, pero cabe preguntarnos: qué de la vida de las mujeres indígenas, qué de los nuevos indígenas que vendrán a fortalecer la cultura; cultura que por cierto se vende como folclor por parte de las mismas autoridades que se ufanan de un patrimonio cultural ajeno. El Centro Pre-natal es un lugar de acogida, descanso y espera del momento del alumbramiento, más que una propiedad, el centro constituye una conquista de los derechos reproductivos de las mujeres y los pueblos indígenas al cual pertenecen. Si el afán de esta autoridad por defender la vida es legítimo, ¿por qué construir nuevos ambientes y alargar el tratamiento de quienes padecen el COVID-19, por qué no acondicionar los ambientes de la Sede de los Ganaderos? ¿Por qué echar mano de lo poco que tienen los indígenas? La Plataforma de Derechos Humanos de Santa Cruz, Bolivia condena estas actitudes y hace un llamado a todas las fuerzas y movimientos sociales defensores de los derechos humanos, a cerrar filas y condenar el asalto a la propiedad de las comunidades indígenas Paikonekas, las conquistas son derechos que no se pierden en periodos de transición, ni con el cambio de un gobierno. Condenamos la violencia criminal con la cual se atacó a las mujeres quienes hacían vigilia cuidando su Centro Pre-natal. BASTA DE AUTORITARISMO Y DISCRIMINACIÓN RECHAZAMOS LAS ACTITUDES COLONIALISTAS DE LA AUTORIDAD EDIL DE SAN JAVIER ANTE EL ASALTO Y LAS AMENAZAS, NO RETROCEDER

Santa Cruz de la Sierra 26 de mayo 2020

¿Cuál es la línea que separa el autoritarismo del delito?

Al parecer la policía la desconoce, el día de ayer una simple confusión de un distribuidor de comida puerta a puerta (delivery), quien asustado ante los ladridos de una mascota que ocasionalmente salió de su vivienda, ubicada en la zona La Colorada, barrio 26 de abril, calle Viva Santa Cruz; llamó a la policía al ver al propietario de la mascota salir con una cadena en su mano. Los uniformados se presentaron inmediatamente en el lugar, disparando toda su prepotencia: golpearon con su laque al propietario de la mascota; golpes observados por su hijo quien sale en defensa de su padre.

Ante la reacción del hijo, la policía respondió con una violencia propia de quienes se creen “dueños” de la ciudad, insultó al joven con una serie de descalificativos, insistiéndole que salga a la calle, enseguida intervino la madre en su defensa y la policía vociferó contra la señora, acosándola para que ella también saliera a la calle, obviamente el propósito era cargarse a la señora, al hijo y a toda la familia, privándoles de su libertad, como forma de disciplinamiento para que no reclamen sus derechos.

Policías, ciertamente estamos en tiempos de cuarentena pero eso no significa silenciamiento, tampoco les da el derecho a acallar y golpear a la gente. Las, los, les ciudadanxs tienen el legítimo derecho a la réplica y a la defensa, por su parte, ustedes están obligados a cumplir y defender la CPE, así como la propia Ley Orgánica de la Policía.

La CPE en su Art. 252 señala que, la Policía tiene la misión específica de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público, no delibera, ni participa en acción política partidaria. Así mismo, la Ley Orgánica de la Policía establece como su MISIÓN fundamental, la defensa de la sociedad y la garantía del cumplimiento de las leyes para hacer posible que las y los habitantes y la sociedad se desarrollen a plenitud, en un clima de paz y tranquilidad. Sin embargo, sus acciones dicen todo lo contrario, es sabido y visto que donde llegan, amedrentan, insultan, impiden la expresión libre, criminalizan la protesta y detienen a las personas. Una autoridad impuesta mediante la fuerza.

Cuando el servicio policial transgrede los límites del deber y se convierte en autoritarismo, deja de ser una prevención a la violencia para ser en sí mismo una violencia, que vulnera los derechos y garantías constitucionales de las personas. Lo sucedido con nuestro compañero y su familia es una muestra de agresividad antes que, de protección y seguridad ciudadana.

Nosotras que conocemos la negligencia policial cuando una mujer en situación de violencia les pide auxilio y nunca llegan, no nos cansaremos de hacer una vigilancia ciudadana comprometida con los derechos y denunciaremos cada acto violatorio a la CPE, a los derechos humanos y a las leyes que los protegen, seguiremos exigiendo una institución policial transparente, que brinde servicios oportunos, imparciales y de calidad.

Expresamos nuestra solidaridad con nuestro compañero jóven de 20 años de edad, activista por los derechos humanos de la poblacion de las diversidades sexuales y genéricas, Denilson y su familia.

Mayo - 2020

Casa de la Mujer

Martes, 28 Abril 2020 02:25

Ayunar con hambre

Ayunar con hambre

El último mandato de la presidenta interina: “ayunar y orar con fe para vencer la pandemia”, el pedido de la presidenta nos remonta a tiempos medievales cuando el argumento de la salvación divina era la oración, mientras se castigaba a las supuestas pecadoras, buscando evitar cualquier “contagio”, se las persiguió, se las humilló, se las torturó y se las quemó. Miles de mujeres (brujas) en aquel entonces, tuvieron el coraje de denunciar el hambre que sentían sus hijos, la explotación y los excesivos tributos que pagaban a la aristocracia y los gobernantes de turno; sépase que la hoguera nos privó de sus sabidurías, de los conocimiento naturales de la medicina, entre otras cosas valiosas.

El pedido de la presidenta se hace después, de más de 40 días del encierro sanitario, que tiene a las familias entre súplicas y reclamos para compartir un pan entre los suyos. Hace pocos días, una niña se suicidó por hambre en Montero, me pregunto: cuál será el dolor que siente una madre al ver inmolarse a una hija, quien sentía estrujones en su barriguita porque llevaba días sin comer.

Este fin de semana, se vio en Roboré a la hija de la presidenta, Carolina Ribera Añez, llegando en un avión de la Fuerza Aérea Boliviana a descansar y des-estresarse en las Aguas Calientes de ese municipio, cuántas veces habrá ayunado Carolina, cuántas veces habrá sentido hambre, habrá tenido pan para llevar a la boca y distraer su barriga. Total, la gente anoticiada del aterrizaje del avión de la FAB, pensando en ayudas que llegaban desde el gobierno, se aproximó al hotel donde descansaba, sin conseguir una honrada respuesta. Cómo explicará doña Jeanine el uso de un avión oficial para un viaje de placer, será que el ministro Murillo caerá con el mismo rigor de ley que aplica a las mujeres de las ollas vacías o a quienes se animan hacer pública y manifestar su hambre? Tenemos en la memoria sus medidas draconianas contra la población de Riberalta.

Señora presidenta transitoria, deje de fingir, sus pedidos de oración sólo nos recuerdan tiempos inquisitoriales, curas con la cruz y la espada que ayudaron a someter y desplazar a los verdaderos dueños de este territorio. La gente no necesita ayunar, es comer lo que necesita y usted tiene la obligación de garantizarles el derecho elemental al alimento y en consecuencia, el derecho a la vida.

Quien escribe estas líneas trabaja en Casa de la Mujer y le cuento que allí llegan mujeres con hijos/as que no saben cómo alimentarlos, también llegan pedidos de auxilio inmediato porque las madres se niegan a ver morir a sus hijos/as sin que ellas hagan algo, podría usted ayunar y orar tranquilamente, ignorando el hambre de sus hijos, no mienta, si usted es madre lo sabe tan bien como yo.

Otro dato que parece Usted desconocer, es que en este país de diversidades, la indocumentación es una expresión de la pobreza, vivir en los márgenes de los pueblos o en la periferia urbana es otra cara de la pobreza, mientras usted saca a las calles a sus militares que nunca supieron cuál es su rol, quienes viven en esos márgenes son apresadas/os como delincuentes cuando caminan creyendo ser merecedores de sus bonos. Tanta confusión con unas medidas poco efectivas y discriminatorias que no entienden que este Estado es Plurinacional y Laico

Con tal razón, Casa de la Mujer con pequeños esfuerzos, distribuyó alimentos a las Promotoras Comunitarias y a las mujeres quienes cumplen el rol de madre y padre de sus hijas/os y no lo hace para sustituir su labor, tampoco con un sentido asistencialista, es un acto de rabiosa solidaridad ante el dolor y la ausencia de un Estado que cada día nos miente más, desde las noticias hasta la jornada de ayuno que Usted y sus hijos no cumplirán.

Miriam Suarez Vargas

27 de abril 2020

Lo que no se dice, lo que no se ve, nunca paso

La historia de una familia del barrio Nuevo Amanecer del municipio de Montero, refleja la tragedia de muchas madres y padres quienes se debaten entre acatar las medidas sanitarias para evitar el contagio del covid 19, o salir de la casa a hurtadillas para conseguir algo que distraiga el hambre de la prole. Esta familia tenía 7 hijos, ahora 6; una de las niñas está siendo llevada al cementerio, decidió dejar de sentir hambre, después de pelear el disfrute de una caña de azúcar con un hermanito mayor, se quitó la vida.

La madre comentó a sus vecinos que hacía días que no comían, con la pandemia en marcha y las políticas públicas que nunca llegan a tiempo, o si llegan son insuficientes, la familia dependía de la solidaridad de las y los vecinos y no es que los vecinos tengan comodidades y recursos, también son pobres, pero conocen el dolor del hambre, practican la solidaridad, cada quien se imagina en la situación del otro, saben que antes de la pandemia, llenar la canasta de alimentos era tarea que requería el concurso de toda la familia; hoy, obedecen en silencio las medidas de seguridad sin posibilidades de conseguir el pan y la leche diaria. La mayoría de la población en los barrios no cuenta con un salario (ingreso) seguro, trabaja en la economía informal sin beneficio alguno, depende de una renta diaria.

La crisis del covid 19 está demostrando los efectos de las desigualdades sociales y económicas en la vida de las personas y su funcionalidad con los intereses de los grandes supermercados que aunque “están” en cuarentena, nunca cierran, ahogando a los pequeños productores y beneficiando la concentración de las riquezas, en pocas manos.

En esta Bolivia, país de pobres, existan fortunas y “afortunados” quienes en menos de lo que canta un gallo, se hacen millonarios, recuérdese la Empresa Nacional de Telecomunicaciones ENTEL, fuente inagotable de malos manejos y mecanismo de enriquecimiento de los funcionarios de turno, en Santa Cruz la Cooperativa de Teléfonos COTAS, CRE, podríamos hacer una larga lista, no es el caso, lo que se pretende es mostrar las dos caras de un medalla que contrastan entre un 30 % de la población, la cual tranquilamente disfruta de su casa y de su familia, mientras el otro 70 % sabe que quedarse en la casa no es la solución, al menos para ellxs.

La Plataforma de Justicia Fiscal de Santa Cruz, hace tiempo atrás, solicitó al gobierno adoptar medidas fiscales que cierren las brechas sociales, argumentando que no se puede homogeneizar a la gente con una política pública, la cual no discrimina entre gente “rica” y gente “en extrema pobreza” las medidas fiscales de los gobiernos nunca fueron (son) neutras, tienen muchas deudas pendientes, el índice de la mortalidad infantil, el cual se incrementará con la muerte de esta niña de Montero, la negación al derecho a la salud, la burla de las autoridades municipales que envían comidas agusanadas al personal médico y paramédico, la mortalidad materna por abortos inseguros, la desocupación, la violencia en razón del género, y un largo etcétera.

De la misma forma, no se puede homogeneizar a las poblaciones con una medida de prevención sanitaria sin reconocer las profundas brechas económicas y sociales que separan a la gente, no es una negativa a cumplir las medidas de prevención de la salud, es la necesidad de contar con una política amplia, flexible basada en el enfoque de los derechos humanos que respete las diferencias y con un criterio de equidad, adopte medidas en sintonía con la realidad, de lo contrario la gente morirá no de coronavirus, sino de coronahambre.

Jueves, 23 Abril 2020 15:37

Después de 30 años

Después de 30 años…

Miriam Suárez Vargas

Casa de la Mujer cumplirá muy pronto 30 años de trabajo arduo, de militancia y compromiso inclaudicable con las mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes. En su trayecto de intercambio con otras poblaciones que soportan la discriminación, la violencia, la exclusión y la opresión sistémico-estructural; fue aprendiendo, fortaleciéndose y enriqueciéndose con la palabra compartida que hilvana luchas y teje esperanzas.

Un día, debajo de un árbol, se sentó con las mujeres y con los pueblos indígenas, conoció sus viejas luchas, sus justas reivindicaciones y sus interpeladoras demandas, se escucharon y hablaron juntxs, soñaron vivir en “otra” sociedad, una muy distinta donde quepa la diversidad y la libertad es costumbre. Sociedad en cuyo seno nadie se adueñe jamás del trabajo ajeno, así caminó senderos y recorrió intersticios con trabajadoras del hogar, con campesinas y con indígenas, en ese trajín conoció a las compañeras trans y se abrazó con lxs compañerxs gay, lesbianas, bisexuales, queers y con todas las pluriversalidades que habitan este territorio y que se reafirman en su lucha por transformarlo, y en este paisaje de palabras, de silencios, de opciones y de acciones, se erigieron tertulias y se imaginaron solidaridades creativas, juntxs siendo cada quien distintxs.

Nuevos acuerdos con viejas rebeldías, con resistencias añejas para convivir en armonía. Lo emergente que se pinta de nuevo, sin renunciar a las utopías revolucionarias, y allí también, nos encontramos con lxs compañerxs de ayer de las mil y un batallas.

Treinta (30) años ya, de un proceso de acumulación de vida cargada de fuerzas, de enojos, de rabias contenidas y llantos compartidos, pero también, de sabias alegrías y austeras conquistas, fabricando sin pausa estrategias contra opresores y opresiones, desde el neoliberalismo hasta farsantes dictadores, pasando por aquellos que defienden el capital y el colonialismo, sentó así sus bases de combate frente al patriarcado y sus expresiones más visibles y degradantes: la violencia en razón del género.

Así, caminó Casa de la Mujer por todos los rincones y todas las esquinas, develando y denunciando todas las formas de violencia machista que empiezan por lo mismo: el control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, la apropiación del trabajo femenino y la explotación de los cuerpos hasta su máximo potencial.

Hoy, esta Casa de la Mujer está conformada por un grupo de personas, quienes abrazan el feminismo como pensamiento libertatario y emancipador, tan amplio como para cobijarnos a todas, todos y todes, con 30 años de vida, la Casa aún se siente provocadora y sediciosa para continuar empujando la rueda de las transformaciones socio-políticas, batallando cada día, peleando centímetro a centímetro cada espacio posible y se siente con fuerzas para disputar en cada minuto de vida, las igualdades en la diferencia, despojando del camino, los obstáculos que buscan eliminar todo el catálogo de derechos humanos conquistados en la guerra más larga de la historia, aquella que se libra contra la utilización del cuerpo humano, particularmente el de las mujeres, reducido a simple objeto listo para ser manipulado.

Vamos compas de la Casa de la Mujer, desandemos el camino de las utopías, aún nos faltan trechos por recorrer, continuemos afinando estrategias y tácticas colectivas para encontrar aquel horizonte común compartido y en esa ruta acuerpémonos con nuestras alianzas persiguiendo éste fin político y celebrando la vida en un aquelarre de laicidad.

22/04/2020

#Sororidad #30Años 

“LA CANASTA FAMILIAR NO ME ABASTECE NI PARA EL MEDICAMENTO DE MI HIJO”

Mientras la cuarentena permanece en el país, las necesidades económicas de la población se van incrementando, puesto que muchas familias no solo viven de ingresos generados del día a día, sino que sumado a eso también deben pagar alquileres de sus viviendas, otras deben cubrir gastos médicos de familiares con alguna deficiencia física.

Es el caso de Dora (nombre ficticio), una madre de 3 niños, y uno de ellos requiere de la administración medicamentos permanentes (diarios), pero las prohibiciones y restricciones militarizadas que impone el gobierno durante la cuarentena, no le permite movilizarse con facilidad para trabajar y conseguir los recursos suficientes para cubrir esos gastos.

 Esta madre con los ojos llenos de lágrimas, nos relata, de manera textual, “tengo un niño que toma medicamento y por lo menos yo me gasto Bs. 20 diarios en sus remedios, y lo que a mí la canasta familiar me está dando no me abastece, ni para el medicamento de mi hijo”, lamentó, con la voz entre cortada, mientras nos aclara que aún no cobro ningún bono, debido a que cuando acudió a una entidad financiera le manifestaron que no habían fondos.

 Aparte de la tragedia económica que vive a diario Dora, en esta cuarentena, se le suma el alquiler de su vivienda, que ya se cumplió su mes y no cuenta con los recursos para cubrir ese pago, y nos relata que los propietarios de la casa donde vive, “ya me han preguntado si voy a seguir a me voy a retirar de vivienda y no tengo como pagar mi alquiler”.

 Otro caso similar es el de Jenny (nombre ficticio), que también vive de los recursos que se autogenera a diario trabajando en un mercado, ella es madre soltera, y nos cuenta que se siente impotente al ver a sus hijos pequeños y no poder siquiera satisfacerle el derecho a su alimentación.

“Que va ser de esas personas que no tenemos ni plata, las que trabajamos en mercado ganamos diario y no tenemos ni un peso para comer ahora (…) somos mamá soltera, nuestros niños no saben de dónde sacamos el dinero y ahora con esta cuarentena ya no hay ni trabajo, y no sabemos que hacer”, exclamó.

 Jenny, entiende que se trata de cuidar la salud, pero también manifiesta que, “yo tengo a mi hijo que esta sin comer días por estar con esta cuarentena, y ya estoy cansada y quisiera que pase esta situación”, relata preocupada, toda vez que, de ella depende su familia.

 Sin duda las necesidades de la población no son las mismas, y hay sectores que son más vulnerables a otros, por tanto su situación de desigualdad es mucha más profunda, por lo que quizás se debiera prever políticas más focalizadas en atacar y disminuir esas brechas que se ven mucho más marcadas en las mujeres y se ven obligadas a soportar solas una carga muy pesada.

RADIO ALTERNATIVA 103.0 FM SANTA CRUZ- BOLIVIA

CUARENTENA EN BOLIVIA

“MIS HIJOS ME TRAEN SU PLATO VACÍO Y NO SE QUE DARLES DE COMER”

La desesperación en muchas familias bolivianas, por no poder acceder a la compra de alimentos básicos para subsistir durante la cuarentena impuesta por el gobierno nacional, ya es bastante notoria, y esta situación ha llevado a que la población tenga que manifestarse exigiendo que sus autoridades nacionales, departamentales y municipales, atiendan esta necesidad y no se les vulnere el Derecho Humano de Acceder a una alimentación digna.

“Necesitamos ayuda, nuestros hijos no entienden nada, solo dicen quiero comer mamá, nosotros solo miramos a sus caras, pero no sabemos que meter a la olla, nos traen sus platos vacíos, pero no sabemos que alcanzar para comer”, fue el relato, de una madre desesperada del Municipio de la Guardia, que salió con un grupo de mujeres y hombres con ollas vacías a exigir ayuda inmediata de sus autoridades.

“Nosotros podemos trabajar, pero no nos permiten salir en estos días (…) dos semanas más como vamos a aguantar”, lamenta, esta madre, refiriéndose a la ampliación de la cuarentena hasta el 30 de Abril, mientras sus vecinas/os agitan y hacen sonar sus ollas vacías, esperando que las autoridades respondan con mayor eficacia a sus necesidades.

Ante esta situación, Fabiola Tapia, dirigente vecinal del barrio Mapaizo Sur 3, del Municipio de la Guardia, expresó su malestar con sus autoridades locales que les prometieron hacer llegar ayuda alimenticia a las familias de esa zona, sin embargo hasta la fecha no les han hecho llegar “ni un grano de arroz”, mientras la población desesperada decidió movilizarse para tratar de hacerse escuchar.

Consultada sobre esta situación, la concejala Marisol Camacho Rodríguez, del Municipio de la Guardia, manifestó que para cumplir este tipo de normas, deben darse condiciones desde el Estado para los sectores más vulnerable, sobre todo aquella parte de la población que vive del día a día y para tratar de paliar esta crisis se han tenido que organizar y realizar ollas comunes, pero también esa opción ya es prácticamente insostenible.

“Existen Mujeres solas, con bastante cantidad de hijos y ellas deben de ser priorizadas (…) en ese marco, solicito a las autoridades competentes ayudar a solucionar estos problemas durante este tiempo”, remarcó la concejala, ante esta crisis alimenticia que ha generado la cuarentena que pretende frenar el Coronavirus.

En Bolivia se vienen decretando restricciones a la población desde el 12 de Marzo del año 2020, desde la suspensión de labores escolares, hasta la declaratoria de cuarentena total con militarización y control policial permanente, con el fin de frenar la expansión de los casos de Coronavirus. Sin embargo, y pese a todas estas políticas restrictivas, el virus siguió su curso.

El gobierno transitorio, ha ido ofreciendo bonos de manera paulatina a ciertos sectores, y después de más de 30 días de mantener la prohibición de acceder a nuestras fuentes laborales, al gobierno se le ocurrió ofrecer un bono universal de Bs. 500, a pagarse desde el 30 de Abril, para que la población trate de cubrir sus necesidades básicas.

Mientras tanto, miles duermen fuera de las entidades bancarias, generando aglomeraciones, filas y filas, esperando acceder a alguno de los bonos ofrecidos por el gobierno. No obstante, gran parte de la población se pregunta ¿Cómo voy a sobrevivir 15 días más de encierro? ¿Qué les digo a mis hijos que me piden comida?

RADIO ALTERNATIVA 103.0 FM SANTA CRUZ- BOLIVIA 

Miércoles, 15 Abril 2020 14:06

En cuarentena nos tratan como delincuentes

 “EN CUARENTENA NOS TRATAN COMO DELINCUENTES”

La cuarentena decretada por el gobierno nacional para frenar la expansión del Coronavirus en Bolivia, y ejecutada como brazo operativo por la Policía y las Fuerzas Armadas, en más de una ocasión a servido como excusa o argumento para vulnerar Derechos de las y los ciudadanos, toda vez que se recurre de manera excesiva a la fuerza, para perseguir y amedrentar a quienes se atrevan a salir a las calles en busca de sustento para sí mismo y para sus familias.

Una mujer que se dedica al pequeño comercio en mercados de Santa Cruz de la Sierra, nos relata que su situación económica no le permite darse el lujo de quedarse en casa como lo ha impuesto el gobierno nacional transitorio, puesto que, tiene a su cargo y tutela a sus cuatro nietos (aún pequeños) y dependen de los ingresos que ella genere para poder subsistir día a día.

“Estamos aquí escapando, por aquí, por allá, peor que los ladrones y no sabemos de dónde vamos a alimentar a nuestros hijos”, es parte del relato de esta madre y abuela, que no cuenta con otra arma y herramienta, más que sus manos para salir a trabajar a diario, desafiando a su salud, pero sobre todo a sus suerte, para no ser atrapada por la policía y ser llevada a celdas policiales, con multa incluida.

“Yo sé que es importante acatar esta cuarentena, pero debió hacerse hace tiempo, antes de que pase este problema en Bolivia, pero las autoridades no han sabido organizarse (…) yo aurita estoy criando cuatro nietos para ellos yo soy papá y mamá, yo tengo que comprar leche y pañal para mis nietos y no tengo quien me dé un peso”, exclamo, mientras trataba de vender sus productos.

Así mismo, manifestó, que deben cuidarse de los gendarmes municipales, que llegan a los mercados y directamente les quitan sus mercaderías o productos, sin dar ninguna explicación, y cuando quieren recuperar lo decomisado, la multa es demasiado alta e imposible de cubrir.

Sumado a estas preocupaciones, también denunció que los centros de salud públicos no quieren atender a las personas que tienen cualquier enfermedad y el personal argumenta que el o la paciente debe presentar un cuadro de salud realmente grave para ser atendida y los despachan a sus hogares.

“El otro día lleve a mi nieto al centro de salud de la Colorada y me dijeron que no me atenderían y me tuve que llevar a mi nieto (…) No tenemos dinero para llevar a un centro médico particular, queremos que nos atiendan en los centros de salud públicos, que no nos voten solo por ser pobres”, denunció.

La cuarentena no puede servir de argumento para vulnerar derechos ciudadanos, la policía y los militares que están en las calles tienen la misión constitucional de proteger a la población, y de manera especial en esta pandemia, de orientarla, pero no de acosarla, intimidarla y amedrentarla.

Las autoridades locales, departamentales y nacionales, deben brindar respuestas efectivas a las necesidades de la población, sobre todo en salud y alimentación. Pues queda claro que las multas y encarcelamiento no son la vía correcta para reducir la expansión del Coronavirus.

RADIO ALTERNATIVA 103.0 FM SANTA CRUZ - BOLIVIA 

Niños y niñas vendedores en tiempos del coronavirus

Pretendiendo hacerle un guiño al encierro y las medidas adoptadas por la emergencia sanitaria, un compañero de Radio Alternativa, hizo su habitual ronda periodística por las calles de la ciudad, encontrándose con niños y niñas con edades, de entre 10 a 12 años, quienes estaban en las calles como un día cualquiera, el curioso periodista se acercó y pregunto: ¿cuántos años tenés? ¿Por qué no estás en tu casa? ¿Sabes que hay una emergencia sanitaria?

Las respuestas fueron contundentes, los niños conocían a cabalidad la emergencia sanitaria: “…, debido a la presencia del coronavirus en Bolivia y en Santa Cruz..” entonces, por qué no permanecen en la casa? la pregunta no necesitaba respuesta, los niños vendían lo que las madres producen, olvidando el peligro esperaban a sus compradoras/es; necesitan vender y mientras más pronto, mejor, ellos también desean estar en la casa junto a los suyos.

Un niño vendía pan, otro cuñapé, otro vendía sillas y así sucesivamente, todos estaban ocupados esperando a sus eventuales clientes. El vendedor de sillas tenía la situación más complicada, en tiempos de encierro, hasta las sillas estorban, ocupan el pequeño espacio que se tiene para compartir, entre las y los confinados, y en esta emergencia quien desearía comprarse una silla?

Podrán estos niños elegir entre proteger su salud, quedándose en casa y salir a vender, ellos cumplen el rol de proveedor de la familia, el mandato de quedarse en casa les complica el cumplimiento de sus deberes. ¿Cuáles serán sus sentimientos cuando observan y saben que todos los demás niños permanecen en sus casas? Aparentemente compensan ese sentimiento con el orgullo de sentirse responsables de llevar el recado a sus familias.

La inocente nota del periodista devela las consecuencias de las políticas sanitarias adoptadas sin considerar que en Bolivia, según el INE hay 2.497.478 niñas y niños (de 0 a 11 años). De ese total, 27,2% están en el departamento de Santa Cruz; y que en el país, cerca de 4 millones de personas viven en la pobreza, para quienes su mayor obligación es sobrevivir en medio de ésta y cualquier otra crisis.

Finalmente, el periodista preguntó a uno de los niños ¿querés decir algo a tus amigos o familiares? “que se queden en casa y se cuiden”. Lo paradójico de la situación, mientras los niños vendedores y otros tantos, desafían no solo la orden de permanecer en casa, sino la fatal agudeza del coronavirus, UNICEF pone a disposición de las madres, padres y cuidadoras de infantes, una serie de herramientas para desarrollar actividades en casa con las niñas y niños, así, continuaran sus aprendizajes, reforzaran los vínculos afectivos-familiares, cuidaran la salud física y emocional de las y los menores. Toca “invocar” para que esas herramientas, algún momento lleguen a todas las casas e involucren a todas las niñas y niños.

15/04/2020

Casa de la Mujer

Radio Alternativa 103.0 fm Santa Cruz-Bolivia 

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