Casa De La Mujer
Mi experiencia de voluntariado en casa de la mujer
Experiencia de la pasante Hammou Mériam, psicóloga social e intercultural belga, en la Casa de la Mujer:
Observaciones al funcionamiento de la Casa de la Mujer:
El objetivo de la Casa le Mujer es garantizar una vida libre y sin violencia a todas las víctimas de la violencia de género (mujeres, niños y niñas y la comunidad LGBTQI+), pero también acompañarlas y asistirlas en sus procesos de denuncia y garantizarles un seguimiento social, psicológico y jurídico. Por lo tanto, la asociación está compuesta por actores/as multidisciplinarios/as, a saber: dos abogadas, dos psicólogas, una trabajadora social,una administradora, una contadora y dos comunicadores y la directora Miriam Suárez que tiene una formación en comunicación.
La gestión de la Casa de la Mujer se realiza a través de la participación organizada de todos estos miembros. Las víctimas son acogidas en primer lugar por la trabajadora social que hace un balance de la situación con ellas. Su función es elaborar un perfil de la víctima, los motivos de su llegada y recopilar información social, económica y cultural que pueda ayudar a comprender los problemas con los cuales se enfrenta la víctima. La trabajadora social concertará entonces, una cita con uno, de las psicólogas. Aparte que la mayoría de las víctimas de la violencia han experimentado un evento traumático, el papel de la psicóloga es proporcionar un ambiente tranquilizador y escuchar atentamente sus testimonios. La primera sesión se centra generalmente en la preparación del proceso de denuncia y en alentar a la víctima a denunciar la violencia. Si la víctima acepta presentar una denuncia contra su agresor, esta sesión psicológica, es seguida directamente por una cita con una de las abogadas. El papel de la abogada será reunir el testimonio y todas las pruebas necesarias para iniciar una denuncia judicial.
Además, la Casa de la Mujer tiene un refugio que es administrado por un miembro del personal, Marvin, quien es responsable del refugio, la cocina y el mantenimiento de los locales. Este lugar consiste en un dormitorio con aproximadamente 10 camas, un baño y una cocina compartida, para asegurar que las mujeres y los niños que son víctimas de la violencia doméstica o que están en riesgo de violencia en sus hogares, puedan permanecer allí durante algún tiempo antes de que se encuentre una solución a largo plazo.
La Casa de la Mujer se ocupa de una amplia gama de cuestiones relacionadas con la violencia de género. En efecto, los problemas de violencia de género no se limitan a la violencia doméstica más común, sino que también se refieren a la trata de niños y mujeres (tráfico sexual, económico, de órganos, etc.), la violencia contra la orientación sexual o la identidad de género, los delitos contra el género (violencia física hasta el asesinato), la prostitución, el aborto y toda otra violencia enumerada en la Ley 348, de Bolivia. Esta ley incluye 16 tipos de violencia de género. Por ello, la Casa de la Mujer organiza su actividad en torno a 3 proyectos principales, cada uno de estos liderado por una de las integrantes de la asociación, con el fin de dividir el trabajo de forma eficiente. De esta manera, cada proyecto puede ser trabajado por separado y de manera especializada para satisfacer las necesidades de todos los problemas encontrados alrededor de algún tipo de violencia. Por lo tanto, se organizan de la siguiente manera:
- La lucha por la igualdad de género para las mujeres y las comunidades LGTBQI+ se centra en el acompañamiento psicológico de las víctimas de la violencia de género, el apoyo en sus procesos de denuncia y la sensibilización familiar contra la discriminación de género. Este componente está bajo la responsabilidad de Fabiola Rojas, psicóloga social y también mi supervisora de capacitación.
- Lucha contra la trata de niños y mujeres que se refiere principalmente a cuestiones de prostitución y tráfico comercial, hechos en les cuales los niños y las mujeres son víctimas. Este proyecto está presidido por Verónica Soliz, psicóloga comunitaria y psicoanalista.
- Lucha por los Derechos Reproductivos y Sexuales que se centra en los temas de abortos, asesinatos conyugales, violaciones, todo tipo de crímenes contra el género y los derechos reproductivos. Este proyecto está bajo la dirección de Ana Paula García, abogada.
De este modo, además de desempeñar sus funciones profesionales como psicólogos o abogados, cada directora de proyecto es también responsable de coordinar las actividades de sensibilización, comunicación, apoyo a las víctimas y eventos (conferencias, reuniones, debates, marchas, etc.) relacionados con su proyecto. Las actividades de sensibilización, comunicación y prevención también están centralizadas a través de la radio ‘Alternativa’ perteneciente a la Casa de la Mujer. La asociación posee un estudio de radio que transmite en la región de Santa Cruz en Bolivia. Cada responsable de proyecto puede hacer intervenciones solo, con otros miembros de la Casa de la Mujer o también con los huéspedes (otras asociaciones, víctimas, voluntarios, ...). El resto del tiempo la radio Alternativa está gestionada por el único miembro masculino de la Casa de la Mujer, Osvaldo Hurtado, comunicador, emite música feminista comprometida, eslóganes de sensibilización, anuncios contra el sexismo, ...
A través de la descripción de mi lugar de prácticas, también puedo testimoniar la dificultad de gestionar un gran número de asuntos, en una asociación que no es tan grande y no tiene muchos miembros oficiales. La mayoría de las integrantes de la Casa de la Mujer trabajan más de 40 horas a la semana; las demandas de las mujeres son muy numerosas. La asociación no tiene los medios para emplear a nuevos miembros y depende en parte, de voluntarios para cumplir con su trabajo.
Actividad psicológica:
Realicé entrevistas terapéuticas con las víctimas, acompañadas por Fabiola o Verónica. Se tratò de entrevistas individuales, centradas en el proceso de salida del círculo de la violencia. En un gran número de casos, la violencia sufrida se repite a lo largo del tiempo. Las mujeres que vienen a Casa de la Mujer han experimentado una violencia prolongada y su decisión de buscar ayuda está a menudo, ligada a un acontecimiento violento muy pronunciado que les permitió salir del círculo de la violencia por un tiempo y acumular la fuerza para buscar ayuda. Este logro no es suficiente para salir de un círculo vicioso que duró varios meses, años para algunas. Por ello, el trabajo terapéutico es necesario para permitir a las mujeres reconstruirse y salir del control de sus agresores. Este es el patrón típico de lo que la mayoría de estas mujeres experimentan:
Además, a petición de Verónica Soliz, me tuve la oportunidad de elaborar una guía para la realización de sesiones terapéuticas y de recopilar materiales para ser utilizados en las sesiones psicoterapéuticas con mujeres víctimas de violencia. Durante mi investigación, las terapias de grupo emergieron como las terapias más efectivas en el caso de la violencia de género. Sin embargo, la petición de Verónica Soliz se centró en una guía de terapia individual.
Le pregunté a Verónica ¿por qué la Casa de la Mujer no hace terapia de grupo? La respuesta se refería al presupuesto y a la dificultad de establecer terapias de grupo cuando las actividades de atención primaria como el proceso de denuncia, el acompañamiento de la víctima en su denuncia y la seguridad de la víctima ya ocupan una gran parte de la agenda. Si se introducen terapias de grupo, entonces, las actividades de prevención, que también juegan un papel importante en la Casa de la Mujer, tendrían que ser abandonadas. Situación que bien podría resolverse con mas personal, por consiguiente, con un mejor presupuesto.
No obstante, la Casa de la Mujer organiza cursos de capacitación para Promotoras Comunitarias, son mujeres víctimas de la violencia de género. Este título simbólico en América Latina, se refiere a la capacidad de ayudar a otras mujeres en situaciones de violencia, mediante el aprendizaje de los procesos legales y sociales que permiten llevar a cabo el proceso de denuncia. Fabiola, en colaboración con voluntarios, ha puesto en marcha un curso de formación accesible a todas las mujeres que lo deseen, con el fin de adquirir el título de Promotora Comunitaria y así poder orientar y ayudar a otras mujeres en situación de violencia. También tuve la oportunidad de participar en los procesos de capacitación con ellas, e incluso de realizar parte de la capacitación después. Estas capacitaciones se realizan en grupos y se organizan de acuerdo a las regiones donde viven las mujeres víctimas de la violencia. Como resultado, el grupo es estable y el aprendizaje se realiza a través de actividades de grupo. Parte de las actividades también se dedican a la prevención y sensibilización de la violencia de género. Por lo tanto, las mujeres tienen la oportunidad de compartir sus propias historias con el grupo o en público, si las condiciones, así lo consienten.
Por lo tanto, estos cursos de capacitación para promotores comunitarios tienen un doble efecto positivo. Por un lado, pueden tener los efectos beneficiosos que se encuentran en las terapias de grupo a través del intercambio mutuo de sus experiencias de convivencia. Por otro lado, también permiten la valorización de la autoestima y el empoderamiento a través de la acción positiva para combatir la violencia y el aprendizaje de herramientas para ayudar a otras mujeres. Gray y Wegner (2009) definieron en su teoría sobre la Tipificación Moral, las identidades de los pacientes negativos y de los agentes positivos, los primeros son receptores del mal, víctimas y los segundos son donantes del bien. Asimismo, a través de la formación de promotores comunitarios, las mujeres tienen la oportunidad de redefinirse. Pasan de ser víctimas, receptoras de violencia y receptoras pasivas, a ser agentes positivas ayudando a otras mujeres a salir del círculo de la violencia a través de su aprendizaje. El estado de víctima les devuelve una sensación de pérdida de control, poder y vulnerabilidad. Sin embargo, a través de su redefinición como agentes positivos, pueden evitar la negatividad asociada a la identidad de víctima y revalorizarse, recuperando la autonomía y el poder.
Sin embargo, aunque la capacitación de Promotoras Comunitarias puede tener los efectos beneficiosos de la terapia de grupo, es un servicio que se ofrece a las mujeres que lo solicitan y la mayoría, son mujeres que han salido con éxito del círculo de la violencia. Por lo tanto, sería realmente interesante hacer terapias de grupo, disponibles para todas las mujeres que vienen a la Casa de la Mujer por asuntos de violencia de género.
Entonces, es necesario obtener un financiamiento más importante que permita a las trabajadoras de la Casa de la Mujer, poner en marcha nuevas actividades esenciales para el desarrollo de las mujeres víctimas de violencias. Y, por otro lado, dar a esta asociación la oportunidad de contratar a otras mujeres trabajadoras para responder a las importantes y consecuentes demandas que recibe la Casa de la Mujer.
Experiencia personal:
Mi experiencia en Casa de la Mujer me ha permitido trabajar con mujeres que dedican sus vidas a la lucha contra la violencia de género. He podido ver, a través de sus trabajos de todo el equipo, que no sólo están llevando a cabo sus deberes profesionales, sino que están llevando a cabo, el trabajo de una vida entera, un trabajo que realmente les importa.
Además de sus grandes implicaciones con las beneficiarias de sus labores, los resultados de este trabajo son realmente consecuentes, en las vidas de las mujeres quienes vienen a la Casa de la Mujer. Tuve la oportunidad de hablar con las mujeres de la Guardia durante su formacion de Promotoras Comunitarias. Estas mujeres expresan el deseo de crear una Casa de la Mujer en su pueblo. En mi opinión, esto es una prueba que la Casa de la Mujer no sólo les ha permitido mejorar sus condiciones y salir de la violencia que han sufrido, sino sobre todo, les ha dado el deseo de hacer el mismo trabajo con otras mujeres víctimas de la violencia de género.
Creo que soy muy afortunada de haber tenido la oportunidad de trabajar en esta asociación y con un equipo a través del cual pude ver una voluntad sincera de ayudar a las mujeres y a las personas que son víctimas de la violencia de género, pero también una voluntad de cambiar las condiciones políticas, sociales y económicas de todas las personas en riesgo de vivir la violencia de género en Bolivia.
La diversidad de las acciones llevadas a cabo en esta asociación refleja la riqueza de las ambiciones de la Casa de la Mujer. Es un lugar donde el trabajo está bien organizado, entre la asistencia a las víctimas, la prevención, la sensibilización y la organización de actividades para su público objetivo. Es una asociación que logra ser completa en su trabajo, a pesar de todas las dificultades financieras. Sobre todo, es un lugar donde he aprendido mucho. Recomiendo a cualquier persona que quiera tener experiencia en la lucha por la igualdad de género que venga a trabajar por un tiempo como voluntario en la Casa de la Mujer. Sin embargo, es importante tener en cuenta que es un trabajo que requiere compromiso y rigor, dada la cantidad de trabajo que se requiere para dirigir la asociación.
El acompañamiento emocional: clave en la vida de quienes denuncian un acto de violencia
El acompañamiento emocional: clave en la vida de quienes denuncian un acto de violencia.
Como psicóloga presto servicios en Casa de la Mujer. Hace unos días, llegó a nuestras oficinas una mujer joven quien fue víctima de violación sexual; según mis pocos conocimientos en derecho, después de escuchar y observar las marcas en el cuerpo de la chica, la tipificación del delito, no es correcta, además de la violación, también hubo intento de feminicidio, el agresor intentó ahorcarla, la golpeo con tal furia que ella asegura que el propósito era quitarle la vida.
Queda en mi mente la desesperación en sus palabras, las lágrimas incontenibles, sus manos temblorosas, su mirada, la cual solo pedía ayuda y una vocecita que se apagaba, entre los sollozos. Su cuerpo expresaba el miedo, sentada en la silla se acurrucaba, escondiendo la cabeza, convertida en una beba o un gatito que busca a su madre.
En la Casa de la Mujer, he conocido casos inimaginables, inenarrables porque expresan la crueldad de los agresores, el poder de los agresores manifestado en violencia. De tanto en tanto, el relato repite: “Yo te voy a enseñar a respetar” “si tu padre no te educo yo te voy a educar” … el agresor, considerándose el mismo, el juez, dueño de la verdad, capaz de enseñar a una mujer “perdida” a encontrar el camino, cada vez que vociferaba, flagelaba el cuerpo de la chica, joven o mujer. ¿Hasta cuándo aguantaremos este sistema que premia a los agresores y condena a las víctimas?
Sé que tan solo la idea de una violación sexual, nos eriza la piel, nos causa dolor, nadie se puede imaginar el dolor inmenso, la vergüenza, el asco, la humillación que una mujer siente cuando “alguien desconocido o no deseado “se atreve a mancillar su cuerpo, se atreve a tocar su alma.
Por todas estas razones, considero que el acompañamiento emocional, durante todo el proceso, es importante, la víctima quiere sentir la mano amiga, la voz alentadora, las palabras precisas para animar su voluntad de amor propio, ir paso a paso, reconstruyendo la confianza en sí misma y en los demás, es imprescindible continuar firme, fortalecida para que “ella no abandone el proceso”. La víctima quiere escuchar “nosotras si te creemos, confiamos en tu palabra”. Si todos los profesionales en salud mental, haríamos un acompañamiento cercano a las víctimas de violaciones sexuales, ellas jamás retrocederían, no abandonarían sus procesos.
La escucha activa, la retroalimentación, la contención son cruciales para ayudar a la obtención de justicia.
El proceso es más tortuoso de lo que pensamos, se deben seguir todas las diligencias, el ministerio público debe actuar como defensor de la ciudadanía y agilizar la aprehensión del violador para garantizar los derechos de las víctimas.
Esta mañana, otra vez, hablé con ella, me pidió que no la dejemos sola, le respondí que esto recién empieza y que la apoyaremos en todo lo que podamos.
El caso es uno más de tantos, no permitamos que el corazón y la vida de muchas jóvenes y mujeres se marchiten por causas de la violencia patriarcal y machista. Cerremos el año con el compromiso de seguir vigilantes para denunciar, atender y acompañar a nuestras compañeras desde un enfoque feminista.
Psicóloga en Casa de la MUJER
Rumbo a los 30 años
Rumbo a los 30 años.
La Casa de la Mujer va rumbo a cumplir los 30 años, tres décadas de aprendizajes, de encuentros y desencuentros, y aún estamos muy lejos de alcanzar la igualdad plena entre diferentes y no solo nos referimos a la igualdad de género, hablamos de una igualdad inclusiva que respete la emergencia de sujetas y sujetos diversos quienes vitalizan las luchas feministas por la liberación y autonomía de los cuerpos, para plantear el derecho a decidir como un derecho humano vinculado a las capacidades de la persona para comprender su historia, de-construirla y plantear una alternativa transformadora.
Durante el tiempo transcurrido, son más preguntas que respuestas las que nos vienen a la cabeza, sobre el accionar de las mujeres como un movimiento político que viene de las intimidades de las relaciones desiguales, a las calles, mujeres que se organizan, planifican y formulan propuestas que embanderan nuestras causas y luchas; a veces con éxito, otras, con resultados tan pobres capaz de desmotivar a cualquier persona, pero siempre supimos que transformar las relaciones de dominio y poder, no será una lucha a solas, tampoco fácil.
Lograr políticamente la unidad es haber logrado capacidades para construir alianzas estratégicas, es reconocer y respetar la existencia de otros movimientos sociales con los cuales podemos identificar los puntos comunes que nos llevan a recorrer los mismos senderos, se trata de ir sentando las bases para una movilización transformadora masiva, lo ocurrido el 8 de marzo, es una muestra del potencial que espera ser llamado a la acción.
Con todo, en los 29 años podemos hablar de algunos resultados: la atención legal y psicológica que se brinda a las mujeres, niñas, adolescentes y a todes quienes viven en situación de violencia. La capacitación y sensibilización que se hace en los municipios de Vallegrande, San Javier, Buena Vista, Guarayos, La Guardia, Terebinto y otras localidades. La capacitación que se hace a los adolescentes y jóvenes en las escuelas y colegios para prevenir la violencia sexual, la trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual comercial y otros temas relacionados con su entorno, orientados al cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible. La utilización de la radio Alternativa 103.0 FM, como el medio masificador de nuestros mensajes de prevención que contribuyen a la erradicación de la violencia.
El año 2018, atendimos y acompañamos 1470 denuncias de algún tipo de violencia; en el refugio se hospedaron 215 mujeres, en los municipios de Buena Vista, junto a personeros del municipio y las organizaciones sociales se aprobó una normativa municipal de prevención de la violencia: “Buena Vista municipio libre de violencias” instrumento legal que ya tiene su presupuesto. Las mujeres quienes superaron la violencia se capacitaron, y hoy son Promotoras Comunitarias, activistas, defensoras de los derechos humanos quienes saben detectar las formas sutiles de naturalizar la violencia con la intencionalidad de inhibir las capacidades de movilización de las mujeres.
Somos integrantes de varias redes, la Plataforma de Lucha contra la Violencia hacia las mujeres, la Campaña 28 de septiembre, la Articulación feminista, la Plataforma de Justicia Fiscal, la Plataforma sobre el cuidado, La red nacional UNITAS, la Coordinadora de la Mujer, CLADEM, Pacto Nacional por la Despenalización del Aborto, REMTE y otras que se nos quedaron en el tintero.
Rumbo a los 30 años, celebremos juntas, juntos y juntes este caminar con pausas, pero con un mismo horizonte político: alcanzar la igualdad plena para todas las personas, sin discriminaciones de ninguna clase.
Desde nuestra ventana- 8 de Marzo
Desde nuestra ventana
Hoy es 8 de marzo, 2019, y desde nuestra ventana miramos hacia las calles y lo primero que vemos son las mujeres quienes trabajan sin horario, en el mercadito que justo queda frente a nuestras oficinas. La fecha reivindica derechos laborales demandados históricamente y a pesar del correr del tiempo, en algunos lugares el tiempo no pasó, ellas siguen trabajando en las peores condiciones, con salarios de hambre cuando los tienen y cuando no, en condiciones de auto-explotación y jornadas extenuantes, solo así logran mantener el pan de cada día, sobre las mesas de sus casas.
La lucha por la igualdad entre las mujeres y los hombres tiene una larga trayectoria, en la cual las mujeres fueron y somos protagonistas de los movimientos de reivindicación de los derechos laborales, políticos, sociales y culturales, aunque no podemos negar avances necesarios e importantes en los marcos normativos de nuestros países, aún falta mucho por caminar y transformar. Las mujeres seguimos viviendo situaciones de discriminación y exclusión que se manifiestan de distintas maneras, desde lo laboral, en la participación política, pasando por la violencia patriarcal y el NO ejercicio de nuestros derechos sexuales y nuestros derechos reproductivos.
La lucha de las mujeres, nuestra lucha, es política, pretende el poder para transformar las relaciones desiguales que producen las injusticias y los sistemas de opresión; por estas razones nuestro homenaje a las luchadoras y precursoras que inspiran los movimientos que hoy nos cobijan.
En este 8 de marzo nos unimos a las agendas globales que recogen todas nuestras reivindicaciones dirigidas a construir una igualdad que respeta la diversidad y respeta las múltiples identidades que fortalecen los movimientos feministas, sus causas y sus luchas. Mujeres seguimos en marcha y siempre hacia adelante
¡Por el cumplimiento de nuestra agenda!
Por nuestras luchas
Por nuestros derechos conquistados
Hoy marchamos
Movilización "Soy Pico Rojo", día internacional en la no violencia en razón de género
SOMOS PICOS ROJOS Y CONDENAMOS AL SISTEMA PATRIARCAL.
La violencia cometida contra las mujeres es la peor de la vulneraciones a los derechos humanos, lo grave es la impunidad de la cual disfrutan los responsables de estos delitos y crímenes en razón del género, además de la naturalización del daño físico, psicológico y sexual que sufren las mujeres, incluso cuando se les niega la libertad para trabajar o adoptar decisiones por ellas mismas.
En esta oportunidad las mujeres convocadas y auto-convocadas a participar en esta movilización callejera que toma el nombre de la “Marcha de los Picos Rojos” recordando a otras mujeres pioneras en la defensa de sus derechos humanos y los derechos de otras mujeres que continuarán las causas y luchas por derrumbar las estructuras del sistema de dominación patriarcal, salimos a las calles ratificando nuestras rebeldías contra el machismo que viola, golpea, amenaza y mata los cuerpos de las mujeres.
Demandamos justicia y exigimos presupuestos suficientes y dignos a la altura de la importancia que tenemos las mujeres como reproductoras, no solo de la fuerza de trabajo, sino de la cultura que hoy conocemos y respetamos como patrimonio social y político de loa pueblos. No será con discursos y promesas que nunca se cumplen que acabaremos con la violencia en razón del género, las y los servidores públicos deben exigir presupuestos garantizados que aseguren la aplicación de las leyes, en particular la Ley 348 y dejen de burlarse de las expectativas de la población que en algún momento hasta llegó a creer en sus ofertas electorales.
Una de cada tres mujeres, en el mundo, sufre algún tipo de violencia machista y/o de género.
En Bolivia en el año 2017, el Ministerio Público registró 109 feminicidios y en este año, desde Enero hasta Agosto registró 76 feminicidios; en el 2017 se registraron 30.743 casos de violencia de género, de los cuales 7.872 ocurrieron en Santa Cruz.
Bolivia es el segundo país con más índices de violencia sexual en Latinoamérica, donde cada año se registran 14.000 denuncias de violencia sexual contra mujeres, niñas y adolescentes, de estas, el 60 por ciento son casos sucedidos en los propios hogares de las víctimas. También revela que de los casos que llevan a estragos judiciales, solo el 0,04 por ciento concluyen con una sentencia para el violador. Cada día en Bolivia se registran 185 abortos por día aproximadamente, siendo una tercera causa de muerte en Bolivia y la segunda en Santa Cruz.
Estos números representan historias de mujeres que sufren la violencia machista por el simple hecho de ser mujeres, son madres, hermanas, hijas y convivientes quienes se cansaron de soportar en silencio el horror del patriarcado y hoy están aquí haciendo escuchar sus voces y reivindicando un movimiento conspirador contra las desigualdades y el irrespeto a las diferencias.
Contra la violencia, ni una muerte más. Mi cuerpo es mío, no se toca, no se viola y se respeta.
Lunes 26 de Noviembre del 2018.
Género no es sinónimo de mujer
Hablar de género no es cuestión sólo de mujeres o de incluir una cifra en una lista de participación o tomar fotografías de grupos femeninos. El enfoque de género va mucho más allá de eso, es un tema que atraviesa toda la estructura social. Esta fue una de las principales aclaraciones del taller “Género y Derechos Humanos” que se realizó la semana pasada en el Cejis, Santa Cruz.
Utilizar el término “género” como sinónimo de “mujer” despolitiza la lucha histórica de las mujeres por los Derechos Humanos, la igualdad social, económica, cultural y política (Contenido del taller).
En el taller participaron cerca de cincuenta representantes de organizaciones y movimientos sociales de sectores juveniles, indígenas, afro, urbanos, rurales, diversidades sexuales, entre otros.
Algunos sectores que trabajan con medio ambiente o producción dicen que no trabajan género; pero la construcción diaria de relaciones entre hombres y mujeres en los espacios laborales también necesita enfoque de género. Así lo precisó la facilitadora del taller, Iris Baptista, coordinadora del programa Equidad para el Desarrollo, de UNITAS.
Además enfatizó en la importancia de que las organizaciones entiendan que trabajan con personas “diferentes y diversas”, y que las relaciones entre las mismas mujeres, y entre los hombres también son susceptibles de analizar desde el género, pues ahí también existen relaciones desiguales de poder, sesgos de discriminación y exclusión.
Los principales temas fueron "metodología de género" e "indicadores de género". Las y los participantes reflexionaron en qué medida se adopta el enfoque de género en sus organizaciones y qué desafíos tienen a la hora de aplicarlos un su accionar diario. El taller finalizó con un análisis de la situación social, política, económica y cultural de Bolivia, que dirigió Miriam Suárez, de Casa de la Mujer.
El taller fue organizado por Casa de la Mujer, Desafío, Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social –Cejis–, Apoyo Para el Campesino Indígena del Oriente Boliviano –APCOB– y Centro de Investigación y Promoción del Campesinado –CIPCA–; y contó con el apoyo la red UNITAS.
Enfoque de género integral
“Llevo muchos años trabajando en el tema de proyectos, monitoreo y evaluación y realmente la mayoría de los proyectos carecen de una mirada estructural frente a la temática de género -expresó Iris Baptista- llegas a las auditorías de género, te das cuenta de que no hay una voluntad política real para generar cambios estructurales a través de las acciones. El género sigue siendo un tema que se aborda de manera aislada".
Además agregó que la idea de incorporar género sigue muy vinculada a mujeres y temas como la participación y la violencia, pero a veces no está vinculado al enfoque de derechos económicos, sociales y reproductivos de las mujeres.
Entre los participantes estuvo Álvaro Chuve Chuve, de la Red de jóvenes indígenas y afrobolivianos de Santa Cruz de la Sierrra. Él llamó la atención sobre la coherencia entre el discurso y las acciones:
“Tenemos que dejarnos de engañar a nosotros mismos al creer que en nuestras organizaciones estamos tomando en cuenta el tema de género porque tenemos las fotografías de mujeres o jóvenes. Este es un tema bastante amplio, tenemos que abrirnos y cambiar el chip pues a veces tenemos un doble discurso”.
Por su parte, Raquel Hurtado Silva, del Observatorio Infantojuvenil de la Universidad Gabriel René Moreno; opinó sobre el taller:
“Me pareció muy interesante la diversidad de las personas, mujeres, hombres, gays, lesbianas, trans; luego los contenidos muy importantes refuerzan conceptos y aclaran ideas sobre cómo estamos en lo político, en lo social, lo cultural. Me gustó mucho ver las miradas que tiene las personas desde sus espacios”.
Para Katherine Caballero, responsable educativa de CIES, las sinergias son muy importantes, pero “como actores de la sociedad civil estamos haciendo esfuerzos de forma aislada, creo que el taller ha tenido muy buena proyección en cuanto a las sinergias, compartir lo que hacemos y tener unas directrices para trabajar de forma integral”.
Como lo expresó Iris Baptista, el taller más que formación técnica fue un espacio de reflexión crítica, “que te vayas pensando cómo lo estoy haciendo, cómo puedo hacerlo mejor, qué otras cosas puedo hacer para cambiar situaciones de desigualdad y brechas de género”.
Mujeres por la soberanía alimentaria
Un grupo de productoras de Terebinto que venden en la ciudad las frutas que ellas mismas cultivan y cosechan, se organizaron este 2018 como cooperativa con el respaldo de Casa de la Mujer.
Por: Maria Paola Zuluaga
Desde hace más treinta años habitantes del cantón de Terebinto, municipio de Porongo, llegan hasta Santa Cruz de la Sierra para vender sus frutas y verduras. Cuando todo empezó venían unos cuantos hombres en carretones con bueyes, tardaban todo un día en llegar hasta la ciudad, dormían donde podían y al siguiente día madrugaban a vender sus frutas.
Luego se sumaron las mujeres y ahora son ellas quienes se echan al hombro bultos de mandarina, limón, *achachairú, banano o guineo –según sea la temporada– toman trasporte público y llegan a la ciudad para vender sus productos justo al lado de Casa de la Mujer.
Con la idea de organizarse para mejorar su situación como vendedoras informales, se acercaron a la institución para solicitar respaldo y asesoramiento. Así fue como se planificaron talleres sobre seguridad y soberanía alimentaria ligadas a sus derechos como mujeres. Y con asesoría de expertas se conformaron como Cooperativa de Mujeres Productoras de Cítricos de Terebinto, integrada por más de treinta mujeres y tres hombres.
Casa de la Mujer respalda y asesora el proceso de organización, pues según explica Miriam Suárez, “lo que están haciendo estas mujeres es construyendo sus propias autonomías económicas y por lo tanto cortando ese cordón umbilical entre la dependencia económica y la violencia que se ejerce contra las mujeres”.
Durante los encuentros como cooperativa se ha hablado de temas como la producción y compra de insumos en conjunto, acuerdos y consensos de los precios para mantener un equilibrio entre el costo de producción y las ganancias.
*Achachairú: es un fruto que crece de manera natural únicamente en la región de las llanuras aluviales de Bolivia.
Desde un año atrás algunas de las mujeres de Terebinto y de otras comunidades cercanas llegaron a Casa de la Mujer con inquietudes sobre la disminución de sus cultivos y de sus fuentes de agua. Según comenta Miriam Suárez, ellas intuían que a medida que proliferaban viviendas suntuosas en la zona, “Piscinas Turquesa, Playa no sé qué, Golf del Urubó, etc.” se afectaba la producción en sus comunidades.
Los primeros talleres han abordado medio ambiente, manejo los residuos sólidos, preparación del compost, cuidado del agua. También se comenzó a hablar sobre la situación de las mujeres, de ahí surgieron preguntas como: cuánto tiempo invierten en la producción de los cítricos y cuál es la participación de las mujeres en la cadena productiva, desde cuando se pone la semilla hasta cuando se cosecha y se va a la venta.
“Veíamos en estos primeros talleres –comenta la directora– cómo estas mujeres, de manera silenciosa, estaban garantizando que la alimentación en Santa Cruz tenga niveles de diversificación y acceso a importantes nutrientes de origen vegetal”. Es así como se evidencia la relación de su iniciativa con la seguridad y la soberanía alimentaria.
¿Qué es seguridad y soberanía alimentaria?
La seguridad alimentaria, de acuerdo a la definición dada por la Cumbre Mundial de Alimentación (1996), “se consigue cuando las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a alimentos seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias con el fin de llevar una vida activa y sana”.
Por su parte, soberanía alimentaria, según la Declaración de Nyéléni, Mali 2007, “es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo (…). La soberanía alimentaria supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones".

Reuniones en el campo
Es sábado a las 9 de la mañana en Terebinto y hay reunión de la cooperativa. Miriam se siente cansada y con un poco de malestar, pero su compromiso con las mujeres es impostergable. El trufi se tarda unos 45 minutos en llegar. En vez de motores, en Terebinto solo se escuchan gallos, perros y pájaros. El aire está liviano y el sol delicado. Los niños juegan al lado de la caseta donde será la reunión. Ya hay varias mujeres sentadas. Después de un rato de charla Miriam inicia la reunión.
- Teresa, ¿vamos a empezar? – le pregunta a la presidenta de la Cooperativa.
- Eso yo digo –se escucha una de las mujeres que habla con una compañera– pero si están en el trabajo, eso no puede ser…
- Voy a tomar lista –dice Teresa– ¿quiénes estamos aquí?
- Ah va poner multa –dice Miriam– nadie va a venir por tus multas, Teresa. Las compañeras se ríen.
- Más bien vienen por las multas doctora –responde Teresa tranquila y firme– si no hay multas no vienen.
El tema queda pendiente de discusión, pues no todas están de acuerdo, y comienza la reunión.
Qué dicen las asociadas
Teresa Soto (Presidenta de la Cooperativa)
Maribel Vásquez (contadora de la Cooperativa)A principios de año comenzamos con achachairú, de diciembre hasta febrero, después vedemos guineos, yuca, limones; cuando hay. Después junio, mayo comenzamos con naranja, mandarina, lima, limones, todo eso vendemos. Si hay papaya, llevamos.
Aquí producimos poco, producimos para el consumo, sembramos por temporadas, hay veces que sembramos arroz, yuca, maní, maíz, algunas tienen café. Después de cosechar arroz, sembramos verduras, tomate, cebolla, y eso nos da para comer.
Es duro, pero ya estamos acostumbradas. Al principio la Alcaldía no nos dejaban; nos corría a un lado al otro. A algunos compañeros se le han llevado las frutas.
Antes hace años entregábamos 100 mandarinas por 2 bolivianos en el mercado, y ya hemos dicho es mejor del productor al consumidor, sin intermediaros.
Me parece bien la cooperativa porque es una ayuda, es bien que haya todo este grupo para que nos ayudemos entre nosotras. Nos gustaría seguir adelante, sembrar más plantas y que haya más cultivos para salir a vender.
Martha Salvatierra
Empezamos hace años tres o cuatro personas, muchas paisanas que hay ahorita son nuevas. Allá eso era un arenal ahí donde vendemos. Uh… cuántos años hará, unos veinte, treinta años.
Teníamos un sobrino que iba con su carretón y ahí nos poníamos a vender, vendíamos achachairú, no, miento, era plátano, guineo y naranja; el achachairú no se vendía, se maduraba en la planta no más. Y el mercado era de pura tabla. Y ahí se fue acomodando, nos cambiaron de lado, después íbamos de vez en cuando y así.
Antes no había trufi ni nada, había que ir un día y volver al otro. Dormíamos junto al carretón o los que tenían familia iban a descansar y volvían temprano a vender.
Ahora yo tengo mandarina o si no tengo le compro a alguien de aquí y voy a vender allá. Cuando hay aquí uno cosecha, si no hay nada uno no va. La doctora nos recomienda que vayamos así sea a vender limones.
Con doña Teresa harto hemos trajinado en la Alcaldía, doña Miriam nos respalda para que no nos saquen de allá. Ella harto nos sigue defendiendo. Yo vivo de la fruta que vendo, de la venta de panes, también agarro tamarindos y así, la cuestión es hacer algo.
Damiana Delgado OchoaYo desde antes he vendido, nadie no vendía primero. Nosotros venimos de Santa Fé de Amoró, es lejos. Por kilómetros no te puedo decir, la caminata es cuatro horas, una hora en moto.
Con mi propio esfuerzo he hecho lo que puedo, nadie me ayuda. A mí me gusta la Cooperativa, solo que las multas que pusieron no me gustan y yo que soy de lejos no me conviene… esito.
Mi esposo ya me dice ‘dejá esa burrera’, pero a mí me gusta. Me duele el pie y tengo que venir en moto, pero si cobran capaz no voy a aguantar, después… me gusta estar en reunión, ahí uno aprende cosas.
Visitación CéspedesEsto me gusta mucho porque uno aprende y comparte experiencias. Siempre me ha gustado a mí participar de organizaciones, me gusta trabajar con los niños, si yo tengo así sea poquito me gusta compartirlo.
Soy productora de miel de abeja, pero no vendo en Santa Cruz, solo aquí en ferias, o cuando vienen los chinos. Hago propóleo, envaso la miel. Nunca he ido donde van mis compañeras. Lo que produzco yo le doy a ellas para que vendan, naranja, mandarina, guineo, plátano. Van y me buscan, qué tenes vos, tengo esto, ¿te vendo?
Las compañeras sufren mucho, vienen vientos, vienen lluvias… qué va uno hacer, tiene que aguantar eso, porque tiene que llevar sustento pa sus hijos, porque si uno no trabaja, no hay… esa es la cosa.
Hay que ver si los maridos le comprenden a uno, hay maridos que son machistas, no le apoyan a uno y no le dejan ni venir a las reuniones, yo conozco muchos que son así. Gracias a Dios mi esposo me apoya.
Wilfredo y la historia de las ventas La esposa de Wilfredo fue una de las primeras que se animó a organizarse con sus compañeras, pues también era vendedora. Hace poco falleció y como homenaje Wilfredo quiso ocupar su lugar en la cooperativa. Él cuenta la historia de cómo empezó todo.Yo voy a vender a Santa Cruz, a mi compadre yo le compro. Tengo mis plantas, pero todavía no dan, están pequeñas así que compro y voy a vender, eso me gusta.
Me parece muy bien la Cooperativa porque nos colaboran, nos ayudan, porque nosotras somos personas pobres, nos cuesta mucho ir a Santa Cruz, no tenemos caminos, usted lo ha visto. Tenemos un camino recto, pero nada de acomodarlo, le pasan la máquina no más.
Hay que pagar 15 pesos por viaje, y 10 pesos por cada canasto.
Veo algunos cambios en la producción, especialmente en el guineo, se produce menos, dio en enfermarse la planta, está creciendo y ¡poj! ya está de espalda, se cae sin producir, queda el trabajo en vano porque no se puede sacar nada de utilidad.
Nosotros fuimos los que fundamos esa venta ahí, yo, el señor Zacarías y Tuqui. Los tres fuimos los primeros que llegamos en carretón ahí, cuando ese mercadito era de tabla, todas su casetas eran de tabla, y esa avenida era un arenal hasta la Plazuelita 3 de Mayo, pa abajo no se diga, hasta ahí entrabamos en carretón, nos íbamos de aquí en mañanita hasta cierto lugar de la pampa, ahí hacíamos comida, descansábamos un rato mientras descansaban los bueyes, ya seguíamos y en la tardesita estábamos ahí. Nos demorábamos todo el día, y allá nos quedábamos a dormir, como dicen, como perros debajo de su carretón (se rie con su comadre).
Luego nos sacaron de ahí, así se ha vivido, luchado por un lado y por otro, de ahí nos pusieron ahí al frente de la Feria entre Tercer Anillo y la Roca Coronado. Ahí era la fila de carretones, tiempo nos hemos tirado ahí, después volvimos de vuelta ahí donde es Casa de la Mujer.
Después de tener para llevar, comenzaron pues a asaltar en la pampa a quitarle los bueyes. Ya luego éramos como treinta, casi todos tuvimos carretón. Cuando alguno iba solito lo asaltaban, ya por eso lo dejamos. Nos juntamos varios y nos íbamos en la tarde de un saque hasta el Mercado, ya no descansábamos, o a veces nos íbamos para dormir y madrugar ya al otro día.
Hasta que pasaron los años, los que pudimos nos compramos movilidad y ya íbamos, como dicen, a regalar al Mercado, porque como regalado es lo que uno lleva al mercado, nunca le pagan su precio pues a uno.
Ahora yo no voy a vender, todo se lo vendo a mi comadre o a otra señoras.
Me agrada la organización, siempre he participado en organizaciones, pero en cooperativas no. Yo manejo mi platica no más, vivo tranquilo, aunque renegando a veces, así vivo yo.
Si bien la cooperativa no tiene aún un enfoque feminista, la idea es que con el tiempo y con las capacitaciones las mujeres aprendan no solo de soberanía alimentaria, sino también que dominen el tema de género. Según expresa Miriam Suárez, es un proceso largo, pero va por muy buen camino.
Teresa Soto, la presidenta, ha mostrado aptitudes para el liderazgo y ha participado de varios conversatorios en Casa de la Mujer. También viajó por primera vez en avión este año para reunirse en La Paz con otras mujeres de Bolivia que trabajan el tema de seguridad y soberanía alimentaria.
Casa de la Mujer: presenta propuesta de política pública para enfrentar la violencia contra las mujeres en santa cruz
La Política Pública “Mujeres libres de Violencia” es el resultado de un proceso participativo, rico en cuanto a los aportes, demandas y propuestas para garantizar la efectiva aplicación de las leyes que protegen los derechos de las mujeres.
El acto se realizó en el Centro de Educación Ambiental, CEA, el día Jueves a los 17:00 participaron representantes de las distintas organizaciones de mujeres quienes a pesar de la complejidad de formular una política pública, partieron desde sus propias realidades, reconociendo sus necesidades, problemas y la urgencia de dar solución a la demanda de las mujeres, de ejercer plenamente el derecho constitucional de vivir una vida libre de violencias.
Participaron en el proceso diversas organizaciones de mujeres, encabezadas por Casa de la Mujer, como aliada a la Coordinadora de la Mujer y organizaciones de mujeres provenientes y representantes de una gran mayoría de las provincias, lo cual representó la inclusión activa en las mesas de debate mujeres procedentes de las provincias y sectores diversos de la ciudad y el campo. Este proceso tiene el mérito de colocar en evidencia la capacidad propositiva de la sociedad civil y concretamente de las mujeres, quienes rechazaron la idea de que las políticas públicas se formulan desde un gabinete y por gente experta en su formulación.
En el acto tomo la palabra también el Asambleísta José Carlos Suruco Barbery, quien acompaño de cerca el proceso de construcción, el mismo que manifestó, la importancia de planificar tomando en cuenta las competencias departamentales, las mujeres reconocen el aporte de esta autoridad a los procesos democráticos.
Con este proceso participativo de la política pública “Mujeres libres de Violencia” se comprobó que es la población la mejor conocedora de su realidad y por lo tanto es quien puede proponer acciones simples que solo dependen de la voluntad política de las autoridades para privilegiar la inversión social en sus programas y planes integrales y sectoriales dirigidos a sentar las bases de una sociedad basada en el respeto de los derechos humanos, sin discriminación de ninguna clase.
El Gobernador Ai, se comprometió a presentar un informe sobre la actividad y dar seguimiento a esta propuestas, además de firmar un acta de recepción y compromiso de apoyo.
se congregaron para realizar la entrega oficial del documento política pública “Mujeres libres de Violencia” a la primera autoridad departamental en ejercicio el Gobernador ai , el trabajo de varios meses de debates y consensos que consideraron el contexto del departamento y las posibilidades reales para re-direccionar las políticas departamentales que aseguran estar comprometidas con el desarrollo basado en la democracia real, de su voluntad y la importancia que le otorgue a nuestra propuesta, depende una aplicación efectiva de la Ley 348 que garantiza nuestro derecho a vivir una vida libre de violencias.
“Las mujeres presentes en la historia” Santa Cruz, 20 de septiembre del 2018
Escuchar otra cultura, ver desde otra mirada
Esta semana los psicólogos Nora Rubí y Julen Chato terminaron su voluntariado en Casa de la Mujer. Después de tres meses apoyando la orientación psicosocial a víctimas de violencia de género nos cuentan cómo fue la experiencia.
Ellos participaron en una convocatoria de la Fundación Haurralde, de España, en la que después de varios procesos de selección los eligieron como voluntarios y posteriormente les designaron un país sorpresa. Para su caso fue Bolivia.
Si bien en un principio la adaptación cultural no fue fácil, ambos coinciden en los aportes de la experiencia para su formación profesional y humana, y en la satisfacción de haberles dejado algo en las mujeres a quienes atendieron.
Julen Chato, por su parte, estuvo encargado de los primeros auxilios psicológicos y contención antes de que pasaran a la atención legal o psicológica. “Muchas de ellas llegan con un sentimiento de aislamiento, a veces de muchos años, y tienen la necesidad de ser escuchadas. Algunas no cuentan con su familia ni con amigos, están completamente solas”.
Además, Julen resalta el hecho de que el servicio legal y psicológico sea gratuito y abierto, pues esto hace que Casa de la Mujer se convierta en la primera o en la última opción de muchas mujeres que están viviendo situaciones de violencia y no tienen recursos económicos.
“Algunas ya han pasado por la Defensoría o la Felcv y llegan aquí porque saben que es un lugar donde se les puede ayudar –dice Julen– Por eso, que exista esta posibilidad y que se mantenga sería muy beneficioso”.
Como voluntarios, otro de sus compromisos fue el apoyo en la elaboración de un proyecto para la búsqueda de financiación, que permita la sostenibilidad económica de la atención jurídica y psicosocial.
Gratitud de ida y vuelta
El último día de trabajo Nora Rubí recibió visitas, llamadas y detalles de varias pacientes y sus hijos. No había sido fácil escuchar tantas historias fuertes en tan poco tiempo, pero al percibir la gratitud de las mujeres, sus buenos deseos, la intención de conversar hasta el último minuto, pensó que todo había valido la pena.
Nora Rubí, quien además presta servicios para la Cruz Roja en su país, piensa que el voluntariado es una forma de recibir y aportar. “Se reciben otras formas de ver y de pensar desde una cultura completamente diferente”. Y a la vez se aportan otras formas de hacer.
“Cuando alguien está dentro de un problema –afirma Nora– es difícil ver posibles soluciones de una forma objetiva. Cuando estás fuera y te haces un mapa general es posible hacer aportes interesantes”.
Su paso por Casa de la Mujer le sirvió para tener una visión sobre algunos aspectos culturales que agudizan la problemática de violencia de género. Especialmente le llamó mucho la atención que en algunos casos desde las mismas familias no se apoye a las víctimas.
“A nivel social hay una presión muy grande a la hora de decidir si romper la relación, parece que todo el mundo va hablar o a criticar. La mujer siente mucha presión en el sentido de que se cree: ‘es tu marido, tienes que aguantar’”.
Otra problemática que notó es que muchas veces se justifica el mantenerse en una situación de violencia por los hijos, cuando “para los hijos es mucho peor estar dentro de esa situación, que el hecho de que los padres se separen; porque están viendo un escenario en el cual asumen que es natural que haya violencia dentro de la familia”.
Por eso, es importante que el apoyo psicosocial esté presente en estos casos.
"Es necesario que la víctima se sienta arropada, escuchada, comprendida, porque normalmente al estar en ciclos de violencias se sienten culpables, pues los maltratadores les hacen creer que son ellas quienes generan esas situaciones. Hay que desestructurar todos esos pensamientos. Hacerles conscientes de que han sido víctimas es fundamental para que logren salir de esa situación y no se repita en el futuro".
Nora y Julen regresaron al País Vasco para continuar con su carrera.
Una Agenda Política desde las mujeres
Lideresas comunitarias, políticas, periodistas, ambientalistas, profesionales de la salud, activistas, amas de casa, representantes de comunidades indígenas, entre otras, se encontraron durante dos meses en Casa de la Mujer para discutir sobre poder político, patriarcado, violencia de género, autodeterminación de los cuerpos, autonomía económica y recursos naturales.
El objetivo fue actualizar la Agenda Política Departamental desde las Mujeres de Santa Cruz que había sido elaborada en 2015 y construir de manera colectiva la nueva Agenda 2018 - 2024, la cual próximamente se debatirá con representantes del gobierno.
Cada sesión contó con la ponencia de especialistas que dieron un panorama general con cifras y datos de interés sobre cada una de las temáticas. Después las asistentes se organizaron en mesas de trabajo para revisar los puntos de la Agenda anterior y debatir nuevas propuestas con base en sus percepciones, conocimientos y en la información obtenida durante las ponencias.
Alrededor de 200 personas contribuyeron a la construcción del documento. El proceso tuvo como objetivo definir los temas y actividades estratégicas, establecer alianzas, compromisos, roles de las organizaciones sociales, ONGs y actores/as de la sociedad civil que participaron en las mesas.
Las mujeres se movilizan por el medio ambiente
Este año se planteó contextualizar, enriquecer y actualizar la Agenda Política con un eje adicional relacionado con el cuidado del medio ambiente.
Según Miriam Suárez, directora de Casa de la Mujer, este es uno de los puntos más interesantes de la nueva Agenda, el compromiso de los grupos y organizaciones de mujeres con el cambio climático y la preservación de los recursos naturales.
Así, fueron en total seis puntos que se abordaron durante los encuentros y que están incluidos en la nueva Agenda:
- Democratización del poder y participación política de las mujeres.
- Desmontaje cultural, simbólico y material del patriarcado.
- Garantías y condiciones para el ejercicio del derecho a vivir libres de violencia.
- Autonomía y autodeterminación de los cuerpos de las mujeres.
- Autonomía económica de las mujeres, acceso equitativo a recursos, ingresos, trabajo, oportunidades, reconocimiento de su aporte económico y revalorización del trabajo doméstico.
- Mujeres, recursos naturales y cambio climático.
Acuerdos finales
Posterior a los seis encuentros se realizó en el mes de julio un evento de cierre en el que se revisaron las propuestas y se establecieron prioridades. Estos son algunos de los acuerdos y exigencias elevadas al Gobierno Autónomo Departamental y a otras autoridades con competencias específicas:
- Elaboración de un reglamento interno que garantice la paridad real en la representación y la contratación de los servidores públicos. Asegurar el cumplimiento de la Ley 243, contra el acoso y la violencia política.
- Movilización y defensa de mujeres criminalizadas injustamente por causas del aborto, y seguimiento a la Sentencia Constitucional 206/14.
- Incluir en el currículo escolar la prevención de la violencia, el rechazo al acoso sexual y el respeto a las diversidades culturales y de género.
- Que los programas de educación y orientación sexual se difundan y se implementen en todo el departamento para evitar los embarazos no deseados.
- Defensa de los derechos laborales, el reconocimiento del trabajo del cuidado, el trabajo de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, libres de discriminación y violencia.
- Instruir a las empresas privadas para la contratación de personas de orientación sexual diferente a la heterosexual, personas con capacidades diferenciadas, personas pertenecientes a los pueblos indígenas y afro descendientes.
- Información sobre los productos que consumimos, rechazo a los agroquímicos y transgénicos en nuestra alimentación.
- Cumplimiento de las leyes que defienden los bosques protectores de los acuíferos.
- Información sobre cómo se realizan los planes de manejo forestal y sobre los planes de tratamiento de los residuos sólidos.
- Declaración contra todas las amenazas del Proyecto Hidroeléctrico Rositas.
- Preservación de los conocimientos ancestrales hereditarios para incluirlos en los Programas de Desarrollo, en un marco de respeto a la naturaleza y el medio ambiente.
Para Miriam Suárez, directora de Casa de la Mujer, el logro de esta nueva Agenda Política es “ratificar un compromiso de las mujeres más allá de cualquier diferencia, lo importante es hallar coincidencias que permitan una comprensión y un abordaje de las problemáticas que nos afectan”.


